Italiana

Horacio Quiroga


Poema


Por tres veces, detrás de la alquería,

era grata a mis manos tu pereza;

el sol se hundió, dorado de tristeza,

en un rayo glacial de hipocondría.


La campana sonó el Ave María,

llenóse de balidos la dehesa,

y los bueyes volvieron la cabeza

lentamente, a aquel cielo de agonía.


La tarde descendió, con luces raras,

á tu triple collar de perlas claras.

Bajo los rumorosos naranjales

miramos sin pensar el dios de yeso,

y en el leño sonámbulo de un beso

grabamos nuestras mutuas iniciales.


Publicado el 21 de septiembre de 2026 por Brian.
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