L. L.

Horacio Quiroga


Poema


A la forma inmortal. Las ondas curvas

Del cerebro comprimen un abismo.

Hay estrofas revueltas en su fondo

Y un monstruo: la palabra, que es el ritmo.


Lucha sin paz ni gloria ni caída

Cuyo estigma se graba en el delirio.

El pensamiento arrastra como túnica

Todos los cienos de su origen; lirios

Manchados por las heces de un perfume

Que han desflorado los pasados siglos,

Y cuyas hojas de gastada esencia

El cansancio salpica de fastidios.

 

Tras la pura intención, el vil pecado;

Tras las ansias de luz, el atavismo;

Y el origen sin forma de la célula

Salta audaz a la forma del camino.

¿Y el amor? Secreciones bondadosas.

En el fondo de histéricos idilios

Hay una gota amarga de fosfato

Que acusa la impureza de los filtros.

La misma vibración graba en los nervios,

La altivez de un incesto o de un martirio;

La misma crispación pone en las celdas

El germen de una infamia o de un castigo.

 

La novedad robando viejas túnicas

Infarta la ilusión de un nuevo ritmo,

Y anuncia la infección de viles células

Que emponzoña el endémico atavismo.

La palabra gotea por sus letras

El color impotente de su símbolo—

—Aurora sin canción y sin Oriente,

Madrugada, sin sangre, de los tísicos.


Publicado el 21 de septiembre de 2026 por Brian.
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