La Siesta, Como Un Niño Repleto

Horacio Quiroga


Poema


La siesta, como un niño repleto,

dormitaba en la mística glorieta,

y una dulzura de vejez discreta

venía como un niño desde el seto.


La nervosina mano de un esteta

grabó en la piedra, con tesón completo

un paladín heroico; y en el peto

puso una llaga, como flor inquieta.


Tus ojos me miraban entreabiertos.

Y en tus ojos miraba yo los muertos

paladines heroicos por tus manos.


Mi mirada angustiosa te buscaba,

y detrás tuyo el paladín miraba

tristemente a mis ojos, como a hermanos.


Publicado el 21 de septiembre de 2026 por Brian.
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