Layes

Horacio Quiroga


Poema



A La Manera De Santa Fé


En que la Corte de Amor 

decide de una querella. 


Cuestión


Hurtar el cuello al tirano

del amor

Leonor no supo, y en vano

quedó cautiva sin que

el señor

la requebrara en buen pie.


Suspiró todo el verano

en el alféizar, señor

Y tanta su pena fue

que dió en locura de amor.


Demanda 


Alta reina,

corte sabia,

en aquesta

lid de amor,

Nos querella

demandamos

desta pena

que a una dama

buena y bella

se infirió.


Fallo


Es el amor un fermoso

gran tirano,

que se lleva de la mano

toda víctima que faz.

El que sus pasos esquiva

de sus redes,

queda preso; e bien veredes

que es orgulloso de más.


Non otra cosa pasó

con la dama que miró

a aquel galán de que hablades, 


e como mal se cuidó,

e que mal se percató,

la su cuita es bien callades.


E por ende, Nos fallamos

que non agravio infirió

el galán,

e que la dama doviera

más recatada de estar,

para que en otra ocasión

non atacada estuviera

de la locura de amor.


A La Manera De Valtierra


La protesta debe ser dulce


Tiendo a tus plantas, señora,

mi corazón por despojo.

Ya está despierta la aurora

y espero a su ambiente rojo

—dulce vejez seductora!—

la senectud de tu enojo.


Tal vez hallaré en la justa

muerte adusta.

Llevaré al acerbo rayo

del dolor,

de mis lides el valor,

de tus ojos el desmayo.


Tengo pálido el semblante

y anhelante.


Y es tanto mi desvarío

y mi menguado sentir,

que a morir —noble— de frío

quiero —cobarde— morir

en vuestros brazos, bien mío.


Y si es verdad que inclementes

fueran mis layes otrora,

haya compasión, señora,

de amor para los dementes.


Si pecado fue el deseo

mi crimen fue muy consciente,

que ante vos, a indiferente,

de amor prefiero ser reo.


Hubo un feliz tiempo en que

dulce era toda demora...

Yo no recuerdo por qué:

os acordáis vos, señora?


Lacias las plumas de casco,

tiembla cobarde el valor.

Por vuestra culpa el honor

ved, señora, de un Velasco.


Quitara por vos mi nombre,

aunque asombre.

Si de la ley del valor

borrasen mis embelesos,

dijera lleno de ardor:

Ante todo está el honor;

Y ante que el honor, sus besos.


Publicado el 17 de octubre de 2026 por Brian.
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