A La Manera De Santa Fé
En que la Corte de Amor
decide de una querella.
Cuestión
Hurtar el cuello al tirano
del amor
Leonor no supo, y en vano
quedó cautiva sin que
el señor
la requebrara en buen pie.
Suspiró todo el verano
en el alféizar, señor
Y tanta su pena fue
que dió en locura de amor.
Demanda
Alta reina,
corte sabia,
en aquesta
lid de amor,
Nos querella
demandamos
desta pena
que a una dama
buena y bella
se infirió.
Fallo
Es el amor un fermoso
gran tirano,
que se lleva de la mano
toda víctima que faz.
El que sus pasos esquiva
de sus redes,
queda preso; e bien veredes
que es orgulloso de más.
Non otra cosa pasó
con la dama que miró
a aquel galán de que hablades,
e como mal se cuidó,
e que mal se percató,
la su cuita es bien callades.
E por ende, Nos fallamos
que non agravio infirió
el galán,
e que la dama doviera
más recatada de estar,
para que en otra ocasión
non atacada estuviera
de la locura de amor.
A La Manera De Valtierra
La protesta debe ser dulce
Tiendo a tus plantas, señora,
mi corazón por despojo.
Ya está despierta la aurora
y espero a su ambiente rojo
—dulce vejez seductora!—
la senectud de tu enojo.
Tal vez hallaré en la justa
muerte adusta.
Llevaré al acerbo rayo
del dolor,
de mis lides el valor,
de tus ojos el desmayo.
Tengo pálido el semblante
y anhelante.
Y es tanto mi desvarío
y mi menguado sentir,
que a morir —noble— de frío
quiero —cobarde— morir
en vuestros brazos, bien mío.
Y si es verdad que inclementes
fueran mis layes otrora,
haya compasión, señora,
de amor para los dementes.
Si pecado fue el deseo
mi crimen fue muy consciente,
que ante vos, a indiferente,
de amor prefiero ser reo.
Hubo un feliz tiempo en que
dulce era toda demora...
Yo no recuerdo por qué:
os acordáis vos, señora?
Lacias las plumas de casco,
tiembla cobarde el valor.
Por vuestra culpa el honor
ved, señora, de un Velasco.
Quitara por vos mi nombre,
aunque asombre.
Si de la ley del valor
borrasen mis embelesos,
dijera lleno de ardor:
Ante todo está el honor;
Y ante que el honor, sus besos.
