Orellana

Horacio Quiroga


Poema


Es el grado de las noches incendiarias y crispadas.

Bajo el bronce —cobre— plata de las franjas atrigadas

brama el pújil de cien saltos, de la selva tropical;

repercuten en el borde de los élitros chirriantes

—¡veneciana jaula de oro!— las galvánicas y errantes

vibraciones estridentes de las erres de metal.


Tiembla el golpe de la Luna sobre el dorso de los lagos.

Los jaguares somnolientos de neuróticos amagos

runrunean dulces carnes de montmartres o de harén,

aguzando la violencia de su antojo desmayado

en sus garras perezosas, como símbolo estrujado

tras la curva sobrehumana de una frente de Rodin.


Recrudecen en la sombra los euforbios agresivos;

hincha el crótalo la bilis de sus dientes expansivos

redoblando a la sordina su fatídico tambor;

bate el bronce de un rujido, replegándose en el viento;

cae la noche; y al ataque de un crepúsculo sangriento

calla el bosque americano, todo lleno de estupor.


Publicado el 21 de septiembre de 2026 por Brian.
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