Había una vez una cáscara de nuez que estaba vacía. Pero también había un hombre. Y dijo la nuez: "—No me gustan las nueces con pepita", por lo que el hombre respondió: "—Tú eres necia".
En esto fue que un can perdió la cola.
P. D. Ruégasele aporte estas leyendas el sábado.
En un caballito ni bueno ni malo
que a veces me sirve de cabalgadura,
voy por los caminos en descompostura
llenos de gallinas, de gansos y palo.
Yo escucho en aplausos un transido ralo
que sale despacio desde la espesura,
como si un buen hombre, lleno de blancura,
quisiera ser negro, en un intervalo.
Y mi alma se llena de miedo. Los perros
me siguen, me siguen, me siguen. Las vacas
me ofrecen sus ancas y sus diez cencerros.
Y tras de las ancas de las vacas flacas,
veo que hay un prado plantado de berros
donde hay vacas, perros y berros y vacas.
