Tenía Palidez

Horacio Quiroga


Poema


Tenía la palidez elegante y mórbida de las seño-

ras desmayadas. Parecía una rosa enferma que una

mano insensata hubiera abandonado sobre las teclas

del piano. Era blanca y lejanamente rubia. Adorable

en sí misma, pasó envuelta en la ola de miradas in-

quietas de los caballeros de frac.


Tenía la palidez de las caricias que, ya muy tar-

de, son apenas posibles...


Había una vez la hija de un rey y una reina, que

se moría de pena...


Vestía un traje lila, a grandes vuelos. que la abra-

zaba en una intensa caricia de seda, como una silencio-

sa caricia de mano. Era santa. Recordaba esas ex-

quisitas que enferman por una vaguedad, por una nada.


Tenía la palidez suspensa de lo que se anhela y

va a pasar…


Sentada al piano, su mirada fue tras los cortinados

de Amberes, más allá de los jarrones japonistas que

se reían silenciosamente y de soslayo. Fue más allá de

todo esto, más allá todavía de la sombra que daban

un bouquet y un par de guantes... Sollozó.


Tenía la palidez de lo que no ha sido, y vive, co-

mo le es dado vivir, en el nimbo de las cabecitas con-

valecientes y pensativas…


Había en el aire una fría canción —en los crista-

les; una persistente fijeza de ojos— en las camelias;

un prolongado ay! de dulzura —en los violines. Un

ruego.


—¡Sea buena! —murmuraban.


Ella inclinó la cabeza: —Mi amor!...

Tenía la palidez de lo que hubo de ser, y espera,

en unos ojos transparentes, la hora de ser soñado…


Publicado el 21 de septiembre de 2026 por Brian.
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