Tu Agonía

Horacio Quiroga


Poema


La tarde se moría y en el viento

la seda de tu voz era un piano,

y la condescendencia de tu mano

era apenas un suave desaliento.


Y tus dedos ungían un cristiano

perdón, en un sutil afilamiento;

la brisa suspiró, como en el cuento

de una melancolía de verano.


Con tu voz, en la verja de la quinta,

calló tu palidez de flor sucinta.

La tarde, ya muriendo, defluía

en tu sien un suavísimo violeta,

y sobre el lago de tersura quieta

los cisnes preludiaron tu agonía.


Publicado el 21 de septiembre de 2026 por Brian.
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