Un Próximo...: "Arizona…"

Horacio Quiroga


Artículo, Crónica


Un Próximo estreno: Arizona de Douglas Fairbanks. —Cuando un actor llega a tener la fortuna de que el público no solicite sino su presencia, ni exija de él otra cosa que una franca risa o un brinco bien ejecutado, dicho actor está seguro del éxito de los films que impresione, sean estos cuales fueren. Fairbanks, actor exclusivamente de comedias ligerísimas, puede estar satisfecho de la suerte, si la suerte de un actor consiste en ganar muchísimo dinero. En este terreno extra-artístico, Carlitos sería el más grande con su millón y medio anual, y Douglas el segundo, con sus diez mil pesos semanales. Grandes riquezas, como se ve; grande nombradía, obtenida con una rara habilidad para provocar la risa y saltar barreras.

Fairbanks, sin embargo y especialmente, posee un muy rico don de gentes: provoca el cariño, perdonándosele toda la gran suma de cualidades dramáticas de que está desprovisto. Se halla así en el caso —artísticamente— del muchacho que codeamos todos los días, más o menos pillo, pero simpatiquísimo. Y gracias a este calor de corazón que sabe despertar, se hace querer a pesar de todo. No de otro modo debe juzgarse su actuación en el cine, a menos que nos concretemos exclusivamente a admirar su training gimnástico, muy elogioso en un muchacho cuarentón.

Arizona nos lo presenta en el territorio de este nombre, formando parte de un regimiento de caballería destacado en el desierto, y que al iniciarse la cinta acampa en la estancia del viejo Canby (Teodoro Roberts), suegro del coronel. Es la alegría del regimiento y sus huéspedes el teniente Denton (Fairbanks), que enamora con éxito a Bonita (Marjorie Daw), hija menor del dueño de la estancia, a despecho de la madre de la joven, que se opone rotundamente a esos amores. Esta oposición da lugar a las escenas de jocosidad que permiten a Fairbanks el lucimiento de sus acrobacias. Pero hay también un drama; y de él son protagonistas el capitán Hodgeman y la esposa del coronel. Ambos deciden huir, y la esposa culpable recoge sus joyas por instigación de su amante, joyas de qué piensa apropiarse el poco caballeresco seductor.

Más ante la indecisión final de la culpable, su amante le escribe una carta firmada, que cae en manos del teniente Denton, el cual se precipita en el dormitorio de su coronel, en momentos en que los culpables se resuelven a huir. Denton arrebata las joyas a su capitán, lo echa, y mientras da su palabra de honor a la esposa culpable de que nada dirá del lance, entra el coronel. Denton, emudecido por su palabra, no explica ni su presencia allí, ni el hallazgo de las joyas que se hallan sobre él al ser registrado. La dama culpable no se atreve a denunciarse a sí misma, y Denton, acusado de robo, dimite a la fuerza de su regimiento.

La guerra estalla en esos momentos. Denton recluta voluntarios entre sus amigos los cowboys, cuando felices coincidencias descubren la culpabilidad de Hodgeman. Denton lo busca, lo encuentra y cae con él dentro de un cajón de maíz que se cierra tras ellos. Y cuando la tapa se levanta de nuevo, sólo sale por sus propias fuerzas Denton. Golpean aún a Hodgeman, lo arrojan a caballo hasta la frontera, aunque no es verosímil que llegue vivo, pues un mestizo, cuya novia ha seducido Hodgeman anteriormente, se lanza a rienda suelta tras él. Denton tiene aún ocasión de ejecutar algunas limpias piruetas, y se casa con su Bonita.

Como hemos dicho, toda cinta de Fairbanks debe ser vista con un buen humor parcial hacia este excelente gimnasta. Pasa por Arizona la figura de un gran actor, que no halla desgraciadamente ocasión de lucir cuanto hay en él como intérprete. Nos referimos a Teodoro Roberts. Pero es una honra para Roberts su modestia que lo confina, valiendo lo que él, a papeles secundarios en la órbita de estrellas cuyo fulgor tiene muy poco o nada que ver con un verdadero arte dramático. Respecto al film en sí, podemos anticipar de todo corazón que Arizona es superior a El Quijote moderno, del mismo actor y recientemente estrenado.

Variedades. —Cuentan los magazines:

—¿Cómo se llama usted en verdad?

—Sessue Hayakawa.

—¿De dónde sacó ese nombre?

—¡Qué pregunta! Si se lo digo, pierdo una parte del misterio que me rodea, a mí, hijo del Sol Levante. He oído pronunciar mi nombre del modo más original: Ssu, Susi y Ssi. Algunos me llaman míster Hakawaka, y otros: míster Kakawaha. Le diré ahora que mi nombre significa "afortunado pescador". Sessue quiere decir "seguro", y Hayakawa, "pescador". Uno de mis antepasados era un famoso tirador de redes, y ordinariamente sacaba más pescados que ningún otro en su aldea. En el Japón, cada nombre contiene siempre una historia de familia. ¿Está usted contento ahora?

Dorothy Dalton. —Vió la luz en Chicago en 1893, a estar a los últimos informes. (Es sabido el ardor con que estos informes sobre edad cambian cada tres días). Ingresó un poco tarde en el cine, perdiendo así buen número de admiradores adolescentes, que hoy serían admiradores maduros. Trata al parecer de ganar el tiempo perdido con una obra que acaba de filmar, Afrodita, donde se presenta de cuerpo entero y vestida a la moda mitológica de aquella insigne bañista. Por lo demás, la estrella con hoyuelos ha cerrado contrato exclusivo en la "Paramount-Arteraft", y la primer obra que filme será Media hora.

Luisa Lovely y William Farnunn. —que actuaron juntos en cinco cintas en 1919, trabajarán unidos en todas las obras que interpreten este año.

El Beso en el Estado de Tejas. —Las chicas de esta feliz región emplean la palabra buss por expresar el beso, en vez de la tradicional kiss. Aunque ambas palabras significan realmente beso, las chicas de Tejas se libran a juego de ingenio, por los cuales rebus (jeroglífico) quiere decir besar de nuevo, y blunderbuss (trabuco; blunder: confundir), significa besar por equivocación. Se efectúan al respecto diversos pases de ingenio, y quienes los sienten más al vivo son las chicas de otros estados que llegan por primera vez a Tejas y toman el omni-bus (besar a todas).


Publicado el 22 de septiembre de 2026 por Brian.
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