Texto: Cara Perdida
de Jack London


Cuento


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Cara Perdida

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Fragmento de Cara Perdida

Otra vez, la cuarta y última, había zarpado hacia el este. Había estado con aquellos que descubrieron las fabulosas Seal Islands; pero no volvió con ellos a compartir la fortuna de las pieles en las orgías de Kamchatka. Había jurado no volver. Sabía que para ganar esas queridas capitales de Europa tenía que seguir adelante. Cambió de barcos, y se quedó en las oscuras tierras nuevas. Sus compañeros eran cazadores eslavonios y aventureros rusos, mongoles y tártaros y aborígenes siberianos; y entre los salvajes del Nuevo Mundo se habían abierto un camino de sangre. Habían degollado aldeas enteras que les rehusaron el tributo de pieles; y ellos a su vez fueron degollados por tripulaciones de barcos. Él y un finlandés, eran los únicos sobrevivientes. Habían pasado un invierno de soledad y de hambre en una desierta isla aleutiana, y su rescate en la primavera por otro barco de pieles, había sido un milagro.

Pero siempre la barbarie lo había cercado. Pasando de barco en barco, y rehusando siempre volver, llegó al barco que exploraba el sur. A lo largo de toda la costa de Alaska sólo habían encontrado tribus salvajes. Cada vez que anclaban entre las islas o bajo arrecifes escarpados de tierra firme tuvieron una batalla o una tormenta. O soplaba el vendaval, amenazando ruina, o se acercaban las canoas guerreras, tripuladas por nativos con la bélica pintura en la cara, que venían a aprender las sangrientas virtudes de la pólvora de los vagabundos del mar.


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13 págs. / 23 minutos.
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Publicado el 8 de marzo de 2017 por Edu Robsy.


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