Texto: El Silencio Blanco
de Jack London


Cuento


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El Silencio Blanco

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Fragmento de El Silencio Blanco

Ruth sonrió tan ingenuamente con el cuento de hadas, que los hombres estallaron en carcajadas. Una pelea entre los perros vino a cortar por lo sano las maravillas de El Exterior, y para cuando separaron a los combatientes, Ruth había amarrado los trineos y estaba lista para el camino.

—¡Arre! ¡Baldy! ¡Arre!

Mason restalló diestramente el látigo y, mientras los perros aullaban débilmente en sus correas, abrió la marcha tirando de la vara del trineo. Ruth lo seguía con el segundo grupo de perros, dejando a Malemute Kid, que la había ayudado a partir, cerrar la marcha. Un hombre fuerte, una bestia, capaz de derrumbar a un buey de un golpe, no podía soportar pegar a los pobres animales, y los mimaba como raramente hace un conductor de perros…, es más, casi lloraba con ellos en su miseria.

—¡Venga, adelante, pobres bestias doloridas! —murmuró, después de varios intentos infructuosos por arrancar. Pero su paciencia se vio recompensada al fin, y, aunque gimiendo de dolor, se apresuraron a reunirse con sus compañeros.


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11 págs. / 20 minutos.
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Publicado el 29 de septiembre de 2016 por Edu Robsy.


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