Texto: La Casa de Mapuhi
de Jack London


Cuento


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La Casa de Mapuhi

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Fragmento de La Casa de Mapuhi

La borrasca había pasado. El sol ardiente llameaba y la laguna era de nuevo un espejo. Pero el aire estaba pegajoso como mucílago, y su peso parecía oprimir los pulmones, dificultando la respiración.

—¿Te enteraste de la novedad, Toriki? —preguntó Huru - Huru—. Mapuhi encontró una perla. Nunca nadie pescó una perla así en Hikueru, ni en ningún lugar de las Paumotus, ni en el mundo entero. Mapuhi es un tonto. Además, te debe dinero. Recuerda que te lo dije a ti primero. ¿Tienes un poco de tabaco?

Y Toriki se dirigió a la choza de paja de Mapuhi. Era un hombre autoritario y, por otra parte, bastante estúpido. Observó con indiferencia la maravillosa perla —la observó sólo un instante; y con indiferencia la dejó caer en su bolsillo.

—Tienes suerte —le dijo—. Es una linda perla. Te abriré un crédito en los libros.

—Quiero una casa —comenzó Mapuhi consternado—. Tiene que tener seis brazas de largo…

—¡Seis brazas tu abuela! —fue la respuesta del comerciante—. Tú quieres pagar tus deudas, eso es lo que quieres. Me debías mil doscientos dólares chilenos. Muy bien; ya no me los debes. La deuda está saldada. Además, te fiaré mercaderías por otros doscientos chilenos. Si cuando llegue a Tahití la perla se vende bien, te fío otros cien, y ya son trescientos. Pero recuerda, sólo si la perla se vende bien. Hasta puedo perder dinero con ella.


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28 págs. / 49 minutos.
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Publicado el 8 de marzo de 2017 por Edu Robsy.


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