Texto: Martin Eden

Jack London


Novela


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Martin Eden

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Fragmento de Martin Eden

El capitán era un noruego de ojos inexpresivos en cuyas manos habían caído las obras completas de Shakespeare, que jamás leía; y Martin, a cambio de lavar su ropa, tuvo acceso a los preciados volúmenes. Durante algún tiempo, se enfrascó de tal manera en las obras de teatro y en los numerosos pasajes que se grababan casi sin esfuerzo en su cerebro, que el mundo entero pareció transformarse en una tragedia o comedia isabelinas, y sus pensamientos en versos libres. Todo aquello educó su oído y le enseñó a apreciar el buen inglés; y también introdujo en su cabeza muchas palabras arcaicas y obsoletas.

Había aprovechado bien aquellos ocho meses y, además de aprender a hablar bien y a tener pensamientos elevados, descubrió muchas cosas de sí mismo. Junto a su humildad por saber tan poco, nació en él un sentimiento muy fuerte de poder. Se daba cuenta de que no era igual que sus compañeros de tripulación, pero era lo bastante sensato para comprender que la diferencia estaba en su potencial más que en sus logros. Lo que él sabía hacer, también sabían hacerlo los demás; pero un oscuro fermento se agitaba en su interior y le decía que había más cosas en él de las que había demostrado. Le atormentaba la belleza exquisita del mundo, y deseaba que Ruth pudiera compartirla con él. Decidió que le describiría muchas de las maravillas de los Mares del Sur. Su creatividad se inflamó ante ese pensamiento y le animó a recrear aquella hermosura para una audiencia más amplia que Ruth. Y entonces, rodeada de gloria y esplendor, surgió la gran idea. Escribiría. Sería uno de los ojos con los que el mundo ve, uno de los oídos con los que oye, uno de los corazones con los que siente. Escribiría… de todo… poesía y prosa, ficción y descripción, y obras de teatro como las de Shakespeare. Ahí tenía una profesión y el modo de conquistar a Ruth. Los hombres de letras eran verdaderos colosos, y los consideraba muy superiores a todos los señores Butler que ganaban treinta mil dólares anuales y que, si lo deseaban, podían ser miembros del Tribunal Supremo.


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426 págs. / 12 horas, 26 minutos / 29 visitas.
Publicado el 5 de marzo de 2017 por Edu Robsy.