Texto: Ciropedia

Jenofonte


Novela, Diálogo, Tratado, Política, Estrategia


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Ciropedia

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Fragmento de Ciropedia

Ciro, cada vez que se reunían en su tienda, se ocupaba siempre de que fueran sacados a colación temas al mismo tiempo agradables e incitantes al bien. Un día llegó al tema siguiente: «¿Acaso, señores, dijo, se muestran nuestros compañeros algo inferiores a nosotros, porque no han sido educados de la misma manera que nosotros, o no se diferenciarán de nosotros ni en el trato, ni cuando sea preciso combatir contra los enemigos?»

Relato del comensal insatisfecho

Histaspas tomando la palabra dijo: «Cómo se comportarán de cara a los enemigos, al menos yo todavía no lo sé. Sin embargo, en lo tocante al trato, por los dioses, algunos de ellos se muestran desagradables. Por ejemplo, hace poco, Ciaxares envió a cada compañía las piezas sacrificadas, y fueron tres para cada uno de nosotros las piezas que circularon o, incluso, más. El cocinero, al pasar la primera ronda, comenzó por mí. Pero, cuando entró para hacer circular la segunda, yo le ordené que volviera a servir comenzando por el último. Así que uno de los soldados que estaba sentado en el centro del círculo comenzó a gritar diciendo: ‘Por Zeus, este reparto no es equitativo, si nadie va a comenzar nunca por los que estamos en medio.’ Y yo, al oírle, me disgusté por si se consideraba peor tratado y en seguida le ordené que se sentara a mi lado. Él obedeció muy disciplinadamente al menos esta orden, y cuando nos llegó la ronda a nosotros, quedaban, creo, los trozos más pequeños por ser nosotros los últimos en servirnos. Entonces aquél se mostró muy molesto y dijo para sí: ‘¡Qué mala suerte que casualmente haya sido llamado aquí en este momento!’ Y yo le dije: ‘No te preocupes, pues en seguida comenzará por nosotros y tú el primero cogerás el trozo mayor.’ En ese momento estaba pasando la tercera ronda, que era la que restaba de la distribución y aquél se sirvió el segundo, después de mí; pero, como el tercero se sirvió un trozo que a él le pareció mayor que el suyo, lo echó de nuevo al plato con la intención de coger otro. Y el cocinero, creyendo que ya no quería más comida, se marchó siguiendo la ronda antes de que él cogiera otro pedazo. Entonces, él llevó con tanta pesadumbre su infortunio, que se perdió la comida que había cogido, y además lo que le quedaba de la salsa, aturdido e irritado con su suerte, lo volcó lleno de despecho. Al verlo, el jefe de sección que estaba más cerca de nosotros comenzó a aplaudir mientras reía. Por mi parte yo, dijo Histaspas, fingía toser, pues no podía reprimir la risa. En efecto, te estoy mostrando, Ciro, cómo era uno de nuestros compañeros.» Después de este relato, como es natural, se echaron a reír.


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334 págs. / 9 horas, 44 minutos / 40 visitas.
Publicado el 12 de marzo de 2017 por Edu Robsy.