Texto: Crónica Personal
de Joseph Conrad


Biografía, autobiografía


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Crónica Personal

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Edición física


Fragmento de Crónica Personal

Es menester decir que en menos de tres semanas sí se produjo un desplazamiento. A nuestra llegada, nos acompañaron con mucha ceremonia hasta el centro de la ciudad, donde las esquinas estaban engalanadas de carteles que lucían la enseña tricolor y en los cuales se anunciaban el nacimiento de nuestra compañía; a raíz de lo cual el petit bourgeois acompañado de su esposa y su familia dedicó algún que otro rato de ocio dominical a la inspección del barco. Trajeado con mi mejor uniforme, saltaba a la vista que era yo quien debía dar a las visitas la información que recabaran, como si fuera un intérprete para turistas contratado por la agencia Cook, en tanto nuestros cabos de mar cosechaban unas monedas guiando personalmente a otros grupos más reducidos. Pero en cuanto se llevó a cabo dicho desplazamiento —más o menos milla y media río abajo, para atracar en un muelle a un tiempo más embarrado y lastimoso—, la desolación de la soledad sí que nos cayó en suerte. Fue un estancamiento absoluto e insondable; y es que comoquiera que teníamos el barco listo para zarpar hasta en los más mínimos detalles, comoquiera que la capa de hielo seguía siendo gruesa y los días breves, permanecimos sumidos en una holganza absoluta, ganduleando hasta el extremo de enrojecer de vergüenza con sólo pensar que, entretanto, seguíamos percibiendo nuestros salarios. El joven Cole se tornó pesaroso porque, según su decir, era imposible que gozásemos de ningún entretenimiento al atardecer después de habernos pasado el día entero mano sobre mano; hasta el banjo perdió su encanto, ya que nada podía impedirle que lo tocara a todas horas, entre una comida y otra. El buen Paramor —ciertamente era un hombre hecho de una pasta excelente— se entristeció todo lo que dio de sí su natural animado; hasta que un día insípido se me ocurrió sugerirle, por pura malicia, que emplease las adormecidas energías de la tripulación entera en halar a cubierta ambos calabrotes y darles la vuelta de punta a cabo.


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171 págs. / 4 horas, 59 minutos.
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Publicado el 29 de enero de 2018 por Edu Robsy.


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