Texto: Un Vagabundo de las Islas
de Joseph Conrad


Novela


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Un Vagabundo de las Islas

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Edición física


Fragmento de Un Vagabundo de las Islas

—¡Es usted muy bella!

La muchacha se estremeció al oír las palabras del hombre blanco, y todo en ella pareció sonreír al sonreír sus labios. Luego, bajó los ojos, y un relámpago de alegría brilló en su rostro de color de cobre, que se iluminó súbitamente como si lo alumbrara una divina luz interior.

VII

Hay momentos de nuestra vida que no dejan lugar a los recuerdos y hacen que se borre de nuestro corazón todo lo que no sean nuestros sentimientos. Momentos privilegiados, en que todo desaparece de nuestra vista, de nuestros sentidos, para no dejar paso más que al supremo placer de sentir. Momentos en que hasta la misma muerte, si nos sorprendiera, sería para nosotros un raro favor, como una alta y suprema gracia destinada a los afortunados…

Willems no podía recordar cómo y cuándo se había separado de Aissa. Se sorprendió al ver ante sus ojos el caserío indígena, mientras su canoa se deslizaba entre las últimas cabañas, de regreso a la casa de Almayer. Sólo después de tener de nuevo conciencia de la realidad, experimentó como un vago temor, mía sensación extraña de que algún peligro desconocido le acechaba, de que una fuerza misteriosa y oculta había tomado posesión de su corazón. Su primer impulso fue de rebeldía. ¡Nunca más volvería al sitio donde acababa de encontrar a la hermosa mestiza! ¡Nunca! Pero ¡ah! Sus ojos descubrían entonces el mundo que le rodeaba y en el que nunca se había fijado hasta aquel momento. El río le parecía más ancho y majestuoso; el cielo más alto y más puro; sus mismos brazos remaban con una fuerza quintuplicada. Contemplaba los árboles de las orillas, y tenía la sensación de que si quisiera podría abatir aquellos troncos seculares sin gran esfuerzo y precipitarlos en la corriente. Su cabeza ardía. Volvió a hundir una de sus manos en el río, bebiendo con delicia aquella agua turbia y fangosa.


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309 págs. / 9 horas, 1 minuto.
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Publicado el 29 de enero de 2018 por Edu Robsy.


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