Texto: En el Japón Fantasmal
de Lafcadio Hearn


Cuento


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En el Japón Fantasmal

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Edición física


Fragmento de En el Japón Fantasmal

—Alguien instruido en esa ciencia —comentó— podría decirte, por ejemplo, no sólo el momento exacto en que cada poste o viga de esta casa se colapsarán sino también la dirección de la rotura y todas sus consecuencias. Pero la mejor forma de explicarte lo que quiero decir es contándote una historia:

«Se trata de la historia del célebre adivino chino que en Japón llamamos Shōko Setsu y que se recoge en el libro Baikwa-Shin-Eki, un tratado sobre la adivinación. Cuando aún era un hombre joven, Shōko Setsu alcanzó una posición privilegiada debido a su sabiduría y su virtud, pero renunció a ella y se retiró en soledad para poder dedicar así todo su tiempo al estudio. Durante estos años vivió en una cabaña en las montañas, estudiando sin fuego con el que calentarse en invierno y sin abanico con el que abanicarse en verano; escribiendo sus pensamientos en las paredes de su choza, pues carecía de papel, y empleando una teja como almohada.

»Un día, durante la época más sofocante de calor estival, derrotado por el sopor, se tumbó para descansar, con la teja bajo su cabeza. Apenas había conciliado el sueño cuando una rata correteó por su rostro y le despertó súbitamente. Enfadado, agarró la teja y se la arrojó a la rata, pero esta escapó ilesa y la teja se rompió. Shōko Setsu miró apenado la almohada hecha añicos y se reprochó su cólera. Entonces, en los pedazos de arcilla de la teja rota pudo ver unos caracteres chinos. Extrañado recogió los fragmentos y los observó con detenimiento. Descubrió que, a lo largo de la línea de la fractura se hallaban inscritos en la arcilla diecisiete caracteres en los se podía leer lo siguiente: “En el Año de la Liebre, en el cuarto mes, en el día décimo séptimo a la Hora de la Serpiente, esta teja, tras haber servido como almohada, será arrojada a una rata y se romperá”. La predicción se había hecho realidad a la Hora de la Serpiente, en el décimo séptimo día del cuarto mes del Año de la Liebre. Asombrado, Shōko Setsu inspeccionó de nuevo los fragmentos y descubrió el sello y el nombre del artesano que había fabricado la teja. De inmediato abandonó la cabaña, llevándose consigo los pedazos, y se apresuró hacia la población más cercana para buscar al fabricante de tejas. Al cabo de ese mismo día encontró al artesano, le mostró la teja rota y le preguntó por su historia.


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39 págs. / 1 hora, 8 minutos.
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Publicado el 3 de febrero de 2018 por Edu Robsy.


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