Texto: El Doctor Pértinax
de Leopoldo Alas "Clarín"


Cuento


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El Doctor Pértinax

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Fragmento de El Doctor Pértinax

—Caballero —exclamó con voz vibrante y agrio tono—, ¿se puede saber qué es esto? ¿Dónde estoy? ¿Por qué se me ha traído aquí?

—¡Ah! ¿Todavía no se ha movido usted? Me alegro, porque se me había olvidado un pequeño requisito —y sacando un libro de memorias del bolsillo, mientras mojaba la punta de un lápiz en los labios, preguntó—: ¿Su gracia de usted?

—Yo soy el doctor Pértinax, autor del libro estereotipado en su vigésima edición, que se intitula Filosofía última.

San Pedro, que no era listo de mano, sólo había escrito a todo esto Pértinax...

—Bien. ¿Pértinax de qué?

—¿Cómo de qué? ¡Ah, sí! ¿Querrá usted decir de dónde? Así como se dice: Tales de Mileto, Parménides de Elea..., Michelet de Berlín.

—Justo. Quijote de la Mancha...

—Escriba usted: Pértinax de Torrelodones. Y ahora, ¿podré saber qué farsa es ésta?

—¿Cómo farsa?

—Sí, señor; yo soy víctima de una burla. Esto es una comedia. Mis enemigos, los de mi oficio, ayudados con los recursos de la industria, con efectos de teatro, exaltando mi imaginación con algún brebaje, han preparado todo esto, sin duda; pero no les valdrá el engaño. Sobre todas estas apariencias está mi razón, mi razón, que protesta con voz potente contra y sobre toda esta farándula; pero no valen carátulas ni relumbrones, que a mí no se me vence con tan grosero ardid, y digo lo que siempre dije y tengo consignado en la página trescientas quince de la Filosofía última..., nota b de la subnota alfa, a saber: que después de la muerte no debo subsistir el engaño del aparecer, y es hora de que cese el concupiscente querer vivir, Nolite vivere, que es sólo cadena de sombras engarzada en deseos, etc., etc. Con que así, una de dos: o yo me he muerto o no me he muerto; si me he muerto, no es posible yo sea yo, como hace media hora, que vivía. Y todo esto que delante tengo, como sólo puede ser ante mí, en la representación no es, porque no soy; pero si no me he muerto y sigo siendo yo, éste que fui y soy, es claro que esto que tengo delante, aunque existe en mí como representación, no es lo que mis enemigos quieren que yo crea, sino una farsa indigna tramada para asustarme, pero en vano, porque ¡vive Dios!...


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12 págs. / 22 minutos.
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Publicado el 27 de noviembre de 2016 por Edu Robsy.


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