Libro gratis: Música y Macarrones
de Louisa May Alcott


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Cuento


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Música y Macarrones

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Edición física


Fragmento de Música y Macarrones

Stella fue a implorarle que se tranquilizara y comiera su cena, pero él corrió el cerrojo de madera y se negó a dejarla entrar, diciendo con severidad:

—Jamás bajaré, hasta que Mariuccia acceda a mi partida. Antes moriré de hambre. No soy un niño para que me traten así… Vete y déjame solo; ¡las odio a las dos!

Apenada, la pobre Stella se retiró; y como todos sus ruegos no lograron modificar la decisión de su tutora, fue a consultar al padre Angelo. Este coincidió con la anciana en que era preferible tener al muchacho a salvo en su casa, puesto que no sabían nada del caballero desconocido ni de lo que podía ocurrirle a Tino si abandonaba el amparo de su humilde hogar y sus amigos.

Sumamente desilusionada, Stella fue a rezar con devoción en la iglesia. Después se encontró con su Beppo y no tardó en olvidar al pobre muchachito, que llorando se había quedado dormido sobre su paja.

Cuando despertó, la casa se hallaba en silencio. No brillaba luz alguna en las ventanas de los vecinos, y todo estaba tranquilo, salvo los ruiseñores que cantaban en el valle. La luna estaba alta, y su amistosa cara se asomaba por la ventana, tan luminosa que el muchacho se sintió consolado y se quedó contemplándola mientras meditaba. Algún espíritu malvado, algún travieso Puck empeñado en hacer travesuras, debía andar suelto, aquella noche, pues en la cabeza de Tino surgió súbitamente una idea espléndida… o por lo menos, así lo creyó él, que en su rebelde estado de ánimo la halló tanto más tentadora cuanto que el peligro y la desobediencia formaban parte de ella.


31 págs. / 54 minutos.
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Publicado el 23 de noviembre de 2017 por Edu Robsy.


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