Texto: El Fistol del Diablo, Novela de costumbres mexicanas

Manuel Payno


Novela


0


Twitter Facebook Google+


El Fistol del Diablo

Novela de costumbres mexicana

Novela por entregas, o folletín, que relata pasiones, anhelos y ambiciones.

Relata la intervención fantástica de Rugiero, quien omite su verdadera identidad, El Diablo, portador de una joya enigmática y tentadora que pasa de persona a persona. Es un caballero, un gentleman vestido finamente, sofisticado, hombre de mundo, conocedor de las tentaciones y de las desgracias, bello y seductor, muestra a los protagonistas los deseos por los que pudieran matar hombres y mujeres. La solapa, adornada por el fistol, hace aún más atractivo a Rugiero, la joya combina con sus ojos cautivantes, es un emblema, una insignia del refinamiento, cima de la elegancia, sus destellos relumbran cautivantes, es el ícono de la soberbia, es un accesorio inútil, pero enigmático. La mirada furtiva de los interlocutores hacia la solapa de Rugiero trata de descubrir qué representa, es el signo de pertenecía y estatus.


Leer en línea

ebook ePUB

ebook Mobi

Edición física


Fragmento de El Fistol del Diablo

»La madre, pensando quizá que tantos rezos y tanta severidad podrían haber fastidiado a sus hijas, les procuraba todo género de distracciones, a que ellas se rehusaban; y ya entonces se avanzó hasta permitir la entrada a la casa de dos o tres jóvenes, quienes lograron variar algún tanto el humor de las muchachas; pero la reputación de virtud que tenían, y el carácter duro de doña Beatriz, hicieron que ni aun se aventurasen a enamorarlas.

»Entre dos o tres personas que las visitaban, había un joven de veinte años, de pelo blondo, de grandes ojos garzos, de cutis como el de una doncella, que tenía aún su alma cándida y abierta a las tiernas impresiones, y un padre rico, que deseaba que su hijo se estableciera; es decir, que se casara con una muchacha virtuosa, modesta y que hiciera su felicidad.

»Este joven no tenía un nombre romántico, pues se llamaba simplemente Joaquín; era tímido hasta el extremo, y nada sabía hasta entonces de aventuras escandalosas, ni de anécdotas depravadas de amor. Pasaba las noches en un éxtasis celestial; hablaba poco, y toda su alma, toda su existencia, la reconcentraba en contemplar a Elena, la que por su parte, después de algunos días, notó este amor profundo en los ojos de Joaquín, y sintió que su alma estaba rodeada de esa atmósfera mística, que se mezcla y confunde entre dos seres, cuando se aman con un amor desinteresado y puro.


Reseñas

Este texto no ha recibido aún ninguna valoración.


1.588 págs. / 1 día, 22 horas, 20 minutos / 101 visitas.
Publicado el 3 de noviembre de 2018 por Edu Robsy.