Texto: Buffalo Bill
de Marcel Schwob


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Buffalo Bill

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Edición física


Fragmento de Buffalo Bill

El Cazador de Gamos que, como Buffalo Bill, es el Rey del Rifle, llega a los territorios de los indios como pionero conquistador, guiando colonos por los bosques infestados. Lucha contra los indios cuerpo a cuerpo, paso a paso, y se convierte en héroe popular y protagonista de poemas, temido y respetado. Los indios lo admiran y buscan su aprobación: combate contra ellos de hombre a hombre, no como un cazador persiguiendo animales. Pero las guerras se van disipando lentamente, las escaramuzas se hacen cada vez más raras, la civilización se extiende y los Pieles Rojas huyen. Y el pionero, también envejecido, sigue a los salvajes y se instala en sus fronteras, sufre una desolación labrada con sus propias manos. Retrocede con ellos provincia a provincia, bosque a bosque, brezo a brezo, paso a paso. No hay escena más sublime que la agonía del viejo pionero, que llora a la raza que ha destruido, que llora a la muerte y a la ruina, lleno de compasión.

¡Pero he aquí que los Pieles Rojas vuelven a sublevarse contra la civilización! ¡Después de cuántas vergüenzas! Se les ha paseado en coche por el extranjero, se les ha exhibido en los circos. Barnum ha montado las sham fights y Buffalo Bill los ha dado una vuelta por Europa. Y ahora pretenden enviar a combatir a los Pieles Rojas a quien los ha convertido en espectáculo de feria ambulante. ¡Buffalo Hill, que casi pone a danzar a su tropa de Sioux en la partida de caza de montería de la duquesa de Uzes, se va a encargar ahora de acabar con la insurrección en Dakota! Realmente, si el coronel Cody pudo parecerse alguna vez, sobre todo para algunos nostálgicos de las novelas de principio de siglo, al héroe de Cooper, infalible con el rifle, ¡cuán lejos quedan aquellos tiempos! Pues es de sospechar que soltará en Minesota a algunos salvajes domesticados para cazarlos como hace con los mustangs que amaestra para que parezcan salvajes. Ese sombrero de fieltro, esa perilla de banquero, esos disparos con carabina de balines sobre bolas de escayola, la santa bendición del Papa León XIII a una horda de indios, ¿acaso es todo eso propio de un general del ejército, de un protector de las provincias en peligro?


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4 págs. / 8 minutos.
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Publicado el 28 de marzo de 2017 por Edu Robsy.


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