Texto: La Mano Gloriosa
de Marcel Schwob


Cuento


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La Mano Gloriosa

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Edición física


Fragmento de La Mano Gloriosa

Hacia las diez todos teníamos ya sueño; pero yo tenía que terminar de tricotar un brazal para el niño enfermo de Mistress Dorothen, la hermana de Miss, que vive en la curva. El viejo Doug se llevó la vela, pues la leña del hogar daba suficiente luz para mi labor y estaba tan acostumbrada al movimiento de las agujas que mis dedos tricotaban solos.

Así que me quedé un poco absorta, a la luz temblorosa del fuego rojo, aunque sin olvidarme que había prometido a Doll ir a la cama pronto, pues en las noches de gran frío dormimos juntas. Se oían crujidos fuera, y el whip poor will gritó varias veces en la noche. De repente, se oyeron unos pasos y un golpe en la puerta. Me puse a temblar: debía de ser medianoche y se dice que el Rey negro sale a cazar a esa hora por la landa de Muir.

Al segundo golpe me armé de valor y fui a abrir el cerrojo. Entonces vi a una mujer temblorosa, en medio de un huracán de llovizna y de nieve fina, con las manos pálidas de frío.


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2 págs. / 5 minutos.
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Publicado el 28 de marzo de 2017 por Edu Robsy.


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