Pequeñas islas

Melba Guariglia


Poesía



En el desorden del mar, pequeñas islas.



Sitio y tiempo

sitio y tiempo fluyen simultáneos

próximo en-seguida lugar después ola tras ola

instancias disgregadas en pura arena





Una lápida y su epitáfio

una lápida y su epitafio

sorpresa de seguir vivos

en la brevedad

de un adiós




Luna menguante

luna menguante

última llamada

espacio en blanco

inhabitable

el frío es muy frío



Calles verticales

calles verticales

puertas como torres

la imagen del lenguaje

el mar en la boca

dejaré huellas en todos los zaguanes




En el recorrido

en el recorrido

abolir la circunstancia

cautivarse.

durar

durar

mientras tanto alrededor...



Textos tardíos

Textos tardíos la furia del alfabeto

escribo en el humo

tropezando

derrumbes de agua en el río

se oye

el rumor de la niebla



Hormigas van y vienen

hormigas van y vienen

hallarnos aislados

los semejantes

una pequeña cueva donde mirarnos

un eco donde oírnos



Lisas tablas

lisas tablas juicios soberbios

índices señalando a tantas y a locos

ilustres oraciones apoderadas del discurso




Encontrar en el aire

encontrar en el aire otra cara del dado

en la muchedumbre otra luna




La poesía funda su rabia

La poesía funda su rabia un muro

donde quedarse poema

animal mínimo

elige una pluma entre todos los pájaros




Granizo leve

Granizo leve en la vereda migas torrenciales sobre el patio

picoteos estériles

lo que se pierde día a día por la dureza del viento



Nervadura silenciosa

Nervadura silenciosa pausa de árbol

acecho transparente entre las hojas 

diálogo inefable



Piedras entredichas

piedras entredichas contra la certeza

el reloj evade números la esfera de la pupila

un giro oportuno de las agujas construye otra vuelta



No sé quien escuha

no sé quién escucha la desnuda voz de sirena

quién ha de elogiar la caída de los torpes

la altura de los necios

me espanta el océano



Esa lámpara

Esa lámpara sube una escalera

las manos en cerrazón

el temporal derrama hojas sueltas

demasiado alta la noche



Esta hora circular

Esta hora circular avanza

vacía segundos en ceniceros y vuelve a arder

el péndulo perturba hasta el hueso

golpe directo a la imagen por venir



Trenes sin horaio

Trenes sin horario atraviesan el río la vía imperfecta

aunque no lo sepan nos llevan al sitio infalible




El aroma del café

el aroma del café vuela y una manzana devora el libro en la repisa

la naturaleza

rodea muerta la ceremonia



Nombres abrevan labios

Nombres abrevan labios puebla humedad la costa

mi nave frecuenta lindes de un cuerpo

un epíteto bordea una sospecha

reminiscencia de naufragio



Espectáculo esperado

Espectáculo esperado mis viajes

pasos

serpentean escenarios máscaras

odiseas in-esperadas



Facsímil imitación sin alma

Facsímil imitación sin alma

círculo una espiral nace del deseo

de encontrar-nos



Lee en sus hojas

Lee en sus hojas una taza de té

a sorbos cada instante

quédate

disponemos de hambre infinita



Gotas únicas

Gotas únicas

des-escriben se diluyen sacian

caen sólidas en la página



Un verso incorregible

Un verso incorregible la emigración de una veleta

la derrota de mis molinos

una pequeña isla



Derribamos cuantas moradas

Derribamos cuantas moradas la sangre llega al río fragmentado

arrugas del papel

el cuerpo no se devasta

sólo la tinta



Agiganto arroz

Agiganto arroz en el fondo de la olla el hervor murmura un silbido piadoso

una rama en la mano aguarda el bosque

tu silla vacía descansa



Números sucesivos

Números sucesivos

el rótulo macetas en hilera una tras otra

acontezco solo en la curva de las preguntas



Lástima del bosque

lástima del bosque

que no puede ver lo invisible

ese pequeño árbol a la deriva




Publicado el 24 de enero de 2026 por Fernando Guzmán.
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