Descargar PDF 'Intelectualidad y Espiritualidad', de Miguel de Unamuno

Ensayo


Descargar gratis el libro 'Intelectualidad y Espiritualidad' de Miguel de Unamuno en PDF.

Este ebook gratuito del libro de Miguel de Unamuno 'Intelectualidad y Espiritualidad' en formato PDF se puede leer desde cualquier dispositivo: ordenadores, tablets y smartphones. PDF es el formato idóneo para leer desde el ordenador y para imprimir el texto en papel. Para leer en dispositivos con pantallas más pequeñas, se recomienda descargar el texto en alguno de los otros formatos disponibles.

Este texto, publicado en 1904, está etiquetado como Ensayo.


  Ensayo.
15 págs. / 27 minutos / 77 KB.
13 de septiembre de 2018.


Fragmento de Intelectualidad y Espiritualidad

En el versillo 14 del capítulo VII a los romanos, había leído muchas veces lo de que "«sabemos que la ley es espiritual (neumática), pero yo soy carnal (sárcino), vendido al pecado»"; y en el 44 del XV de la primera a los corintios, que hay cuerpo animal o psíquico, y cuerpo espiritual o neumático, y no ignoraba que, para el apóstol, la psique, ynxh, era algo inferior, al modo casi de la que más tarde habría de llamarse fuerza vital, el alma sensitiva, común a hombres y animales; y el neuma, por el contrario, la parte superior del alma, el espíritu, lo hegemónico de los estoicos, algo que sobrevive al cuerpo. Pero a él le placía otra explicación, y vio siempre en la psique la potencia intelectual ligada a las necesidades de la presente vida terrenal, la esclava de la lógica educada y adiestrada en las luchas por la vida, el conocimiento corriente, vulgar y ordinario, necesario para poder vivir, conocimiento de que se desarrolla la ciencia. Y nunca pudo por menos que entender por hombres psíquicos a los intelectuales, a los hombres de sentido común y de lógica, que encadenan sus ideas por las asociaciones que el mundo exterior y visible les sugiere; a los hombres razonables, que aprenden su oficio y lo ejercitan, que si son médicos aprenden a curar; si ingenieros a trazar caminos; si químicos a preparar drogas o analizar compuestos; si arquitectos a levantar casas. Estos hombres psíquicos son los del término medio, los que navegan en la corriente central, aquellos de quienes se dice que tienen un recto juicio y un claro criterio, los que no creen supercherías que no estén consagradas por la tradición y el hábito, los que no tragan despropósitos nuevos porque tienen llena la mente de los viejos despropósitos que se la atiborran. Entre éstos y los carnales o sárcinos estableció diferencia siempre. Los carnales eran para él los brutos, los absolutamente incultos, los que poco más que de comer, beber y dormir se preocupan, los completa y totalmente atollados en la vida animal. El psíquico, no; el psíquico llega a interesarse en cosas de ciencia y de cultura; el psíquico español clama por la regeneración patria, admira el teléfono y el fonógrafo y el cinematógrafo; lee a Flammarion, a Haeckel, a Ribot; posee tomos de la biblioteca Alcan, y cuando pasa junto a él la locomotora se queda extático contemplando su majestuosa marcha. Y si el psíquico es católico ortodoxo, admira el genio de Santo Tomás, aunque no lo haya leído, y sabe lo que la concordancia entre la geología moderna y el relato mosaico de la creación, y que cabe admitir el darvinismo en parte y que la Iglesia tiene remedio para los males sociales que aquejan a nuestro siglo. El psíquico es un intelectual, de intelecto chico o grande, pero un intelectual al cabo.


Textos más populares de Miguel de Unamuno