Texto: Sobre la Consecuencia, la Sinceridad
de Miguel de Unamuno


Ensayo


0


Twitter Facebook


Sobre la Consecuencia, la Sinceridad

No hay más información sobre el texto 'Sobre la Consecuencia, la Sinceridad'.


Leer en línea

Descargar PDF

Descargar ePub

Descargar Kindle

Edición física

Denunciar texto


Fragmento de Sobre la Consecuencia, la Sinceridad

Lo más triste de todo es que solemos comprar la consecuencia a precio de la sinceridad, y que a trueque de aparecer ante los demás como les hicimos esperar que apareceríamos, nos hacemos traición a nosotros mismos. Ser consecuente suele significar las más de las veces ser hipócrita. Y esto llega a envenenar las fuentes mismas de la vida moral íntima.

Conozco un caso terrible, verdaderamente terrible, de esta insinceridad por orgullo de consecuencia. Figuraos un hombre que detesta y ha detestado siempre a los vividores políticos, a los que se sirven de las ideas para medrar y que rinde ferviente culto a la consecuencia y la convicción. Este hombre se enamoró de unas doctrinas por la brillantez con que sus maestros las exponían, por lo romántico de ellas, porque iban contra la corriente general, porque se prestaban mejor que otras a los arrestos de su juventud. Con ellas salió al palenque, con ellas logró una autoridad y un prestigio. Y le tenéis ya esclavo de este prestigio y de esta autoridad. Pasan los años, y con ellos los ardores juveniles; vienen desengaños y madureces; acaba por convencerse de la vacuidad de sus primeras doctrinas, y a partir de ellas ve que, por natural evolución, le nacen en el espíritu otras de que abominó. ¿Va a declararlo? ¿Va a mostrar un cambio íntimo? ¡Imposible! Aparecería como uno de tantos, como uno de aquellos a quienes fustigó. Y ahí le tenéis queriendo sugestionarse una consecuencia pegadiza, prisionero de su pasado, esclavo de sí mismo. ¡Ah, si le dierais un medio de que, sin sufrir el menor daño su buen nombre y su crédito de consecuente, pudiera mostrar las entrañas de su espíritu y no se viese forzado a sugerirse lo que se le resiste ya! ¡Si pudieseis libertarle de sí mismo! No habría más medio que cambiarle de ambiente, echarle a otro mundo, donde nadie le conociera y donde a nadie conociera él. Resurgiría.


Reseñas

Este texto no ha recibido aún ninguna valoración.


20 págs. / 36 minutos.
35 visitas.
Publicado el 13 de septiembre de 2018 por Edu Robsy.


Textos más populares de Miguel de Unamuno