Texto: Cuentos Amatorios
de Pedro Antonio de Alarcón


Cuento


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Cuentos Amatorios

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Fragmento de Cuentos Amatorios

Y tanto se lo repetí, y en tantos tonos, que, con sudores de muerte y mirada de reo en capilla, tartamudeó el sí más tierno, más apasionado, más rico de promesas que nunca ha sonado en mis oídos.

Entonces, y sólo entonces, solté este último requiebro, que yo tengo guardado para las feas:

—Casimira, tú debes de ser muy bien formada.

* * *

Al otro día era el séptimo.

Y al séptimo descansó, dice la Biblia.

Me ama, pues, Casimira Fernández. —Para conseguirlo, he invertido el orden acostumbrado. Lo último que he hecho ha sido declararme a ella. Cuando me declaré, ya no tenía libertad de raciocinar. Necesitaba creerme y me creyó. Mi declaración fue pura fórmula. Sin ella, todo hubiera sucedido lo mismo. Mi habilidad consiste en haber prejuzgado la cuestión con hechos. Algo, que no era su voluntad ni la mía, se había anticipado a la discusión que precede a todo compromiso. El compromiso fue anterior al deseo de comprometerse. —He aquí la explicación de mi triunfo.


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163 págs. / 4 horas, 46 minutos.
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Publicado el 30 de septiembre de 2016 por Edu Robsy.


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