Texto: Divinas Palabras
de Ramón María del Valle-Inclán


Teatro


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Divinas Palabras

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Fragmento de Divinas Palabras

LA TATULA:

¡Alabado sea Dios, y qué callada es su divina Justicia! Ahí atrás queda privada del sentido Juana la Reina. Estuve dándola voces, y ni a pie ni a mano. Tiene la color de la muerte. Sin tanta ansia como llevo por estar en la villa, pasábame por la puerta de aquella hermana que tiene en la Cruz de Leson. ¿Alguna de vosotras mora por aquel ruero? UNA MUJERUCA Puerta con puerta tenemos las casas.

LA TATULA:

Ya le podías llevar la mala razón.

UNA MUJERUCA:

¿Y a tu consentimiento rindió el alma?

LA TATULA:

Que tiene la color de la muerte, es cuanto digo.

OTRA MUJERUCA:

Llevaba tiempo que roía en ella el mal. Ya pasó sus trabajos, soles y lluvias, siempre a tirar del carretón. ¿Qué suerte tendrá ahora el engendro? ¿Adónde rodará?

LA TATULA:

Conforme al modo que ello se considere, es una carga y no la es. Juana la Reina achicaba en un día más bebida que una de nos achica en un año, y la bebida no la dan sin moneda. Por su engendro tenía mantenencia. ¡Mal sabéis lo que se gana con un carretón! No hay cosa que más compadezca los corazones. Juana la Reina sacaba un diario por riba de siete reales. ¿Y adónde vas tú, cuerpo sano, que saques ni medio de ese estipendio?


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62 págs. / 1 hora, 49 minutos.
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Publicado el 26 de marzo de 2018 por Edu Robsy.


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