Texto: El Resplandor de la Hoguera, La guerra carlista II
de Ramón María del Valle-Inclán


Novela


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El Resplandor de la Hoguera

Segunda parte de la trilogía sobre las Guerras Carlistas

Si la primera novela de la trilogía La Guerra Carlista auguraba un desarrollo idealista y heroico de la contienda, El resplandor de la hoguera presenta la cruel realidad intrahistórica de la tercera guerra carlista. El espacio donde transcurre la narración es el paisaje navarro, una tierra agresiva, expuesta al rigor del invierno, con un constante vaivén de campos encharcados, montañas y pueblos cubiertos de nieve.

Tres ejes narrativos van alternándose en la novela: las andanzas de la abadesa María Isabel y sus acompañantes; el contraste entre la nobleza de los partidarios carlistas, con Miquelo Egoscue como héroe guerrillero, y la vileza de los liberales; y la lucha por el poder dentro del bando carlista, en donde se perfila ya la oscura figura del cura Santa Cruz.


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Fragmento de El Resplandor de la Hoguera

Hasta que salió la luna no pudo encontrar el camino. Se puso á correr para no helarse, y cruzó ante una iglesia, oyendo el vago són de la campana movida por el viento. Se detuvo para colgarse al cuello la esquila, y bajó al caserío por una trocha honda, convertida en torrente. Aletazos de huracán, traían en jirones el alerta de los centinelas. Roquito se puso á caminar encorvado, rondando las tapias de los huertos, La esquila campaneaba golpeándole el pecho. Algunos perros ladraron en la lejanía. Una voz asustada gritó en la oscuridad:

—¡Quién vive!

Roquito se santiguó, y con el alma llena de luz siguió andando. El pregón de la esquila le anunciaba. Oía en las tinieblas los pasos del centinela, y no veía su sombra. La voz volvía á desgarrar la noche:

—¡Alto!… ¡Quién vive!

Y Roquito volvió á santiguarse, continuando su ronda arrimado al muro. Sentía un suave calor, una divina fragancia, como si deshojasen sobre su alma las rosas del Paraíso. En medio de la nieve y del viento, hallaba cuanto eran dulces los caminos de Dios. Sonó un tiro, y sintió como si le desgarrase la espalda la uña encendida de Satanás, Acababa de arrojarlo de si. La carne aterida, gustó como un regalo correr la sangre tibia. De improviso abrióse una puerta que se iluminó con la lumbrarada encendida en el zaguán. Vio unas sombras que se destacaban y sobresalían por oscuro sobre el fondo rojizo. Oyó voces:


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82 págs. / 2 horas, 25 minutos.
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Publicado el 30 de abril de 2017 por Edu Robsy.


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