Texto: Sonata de Otoño
de Ramón María del Valle-Inclán


Novela


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Sonata de Otoño

Una novela modernista

En la primera novela de la tetralogía de Sonatas de Valle-Inclán, se presenta al marqués de Bradomín, personaje principal de la obra y, hasta cierto punto, alter ego del propio escritor.

La acción se desarrolla en un pazo al que se dirige el marqués donde se está muriendo su amada Concha, una mujer con la que tuvo una relación amorosa anteriormente la cual sigue enamorada de él. Es un sentimiento de melancolía porque es un amor pasado. En la Sonata de otoño, Bradomín comienza citando una carta de Concha que ya hace mucho tiempo ha perdido. La acción comienza al recibir la carta, pero en su transcurso se evocan, en pasados consecutivos, las etapas de la relación amorosa, y también el futuro. Hay que decir que Bradomín suele distanciarse irónicamente de la realidad, idealizando el pasado, enjuiciando sus propios actos o modeándose de actitudes ideales, de prestigio histórico y literario.

Una pequeña joya literaria imprescindible para entender el modernismo y el pensamiento central de Valle-Inclán.


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Fragmento de Sonata de Otoño

—No te permito que poses ni de Aretino ni de César Borgia.

La pobre Concha era muy piadosa, y aquella admiración estética que yo sentía en mi juventud por el hijo de Alejandro VI, le daba miedo como si fuese el culto al Diablo. Con exageración risueña y asustadiza me imponía silencio:

—¡Calla!... ¡Calla!

Mirándome de soslayo volvió lentamente la cabeza:

—Candelaria, pon vino en mi copa...

Candelaria, que con las manos cruzadas sobre su delantal almidonado y blanco, se situaba en aquel momento a espaldas del sillón, apresuróse a servirla. Las palabras de Concha, que parecían perfumadas de alegría, se desvanecieron en una queja. Vi que cerraba los ojos con angustiado gesto, y que su boca, una rosa descolorida y enferma, palidecía más. Me levanté asustado:

—¿Qué tienes? ¿Qué te pasa?

No pudo hablar. Su cabeza lívida desfallecía sobre el respaldo del sillón. Candelaria fué corriendo al tocador y trajo un pomo de sales. Concha exhaló un suspiro y abrió los ojos llenos de vaguedad y de extravío, como si despertase de un sueño poblado de quimeras. Fijando en mí la mirada, murmuró débilmente:


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67 págs. / 1 hora, 58 minutos.
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Publicado el 29 de abril de 2017 por Edu Robsy.


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