Texto: Sonata de Primavera

Ramón María del Valle-Inclán


Novela


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Sonata de Primavera

Una novela modernista

La Sonata de Primavera, del escritor español Ramón María del Valle-Inclán, forma parte de la tetralogía de Sonatas modernistas, que tienen como protagonistas al marqués de Bradomín, «alter ego» del escritor. Por orden cronológico de publicación, es la tercera de las sonatas modernistas.

En la Sonata de Primavera, la acción transcurre en Italia, cuando el marqués llega a un palacio de la ciudad de Liguria, para entregar un mensaje del Papa a monseñor Gaetani, que moribundo, hace que sea recibido por la princesa Gaetani, hermana del prelado y madre de cinco hermosas hijas. El marqués queda prendado de la hija mayor, María del Rosario, que está en trance de ingresar en un convento, lo que, siguiendo el mito de Miguel de Mañara provocará que él despliegue sus dotes de seductor.


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Fragmento de Sonata de Primavera

Y volviendo á continuar la marcha:

—¡No lo quiso Dios!... ¡No lo quiso Dios!...

De esta suerte atravesamos la antecámara, y un salón casi oscuro y una biblioteca desierta. Allí el mayordomo se detuvo, palpándose las faltriqueras de su calzón, ante una puerta cerrada:

—¡Válgame Dios!... He perdido mis llaves...

Todavía continuó registrándose: Al cabo dió con ellas, abrió y apartóse dejándome paso:

—La Señora Princesa desea que dispongáis del salón, de la biblioteca y de esta cámara.

Yo entré. Aquella estancia me pareció en todo semejante á la cámara en que agonizaba Monseñor Gaetani. También era honda y silenciosa, con antiguos cortinajes de damasco carmesí. Arrojé sobre un sillón mi manto de guardia noble, y me volví mirando los cuadros que colgaban de los muros. Eran antiguos lienzos de la escuela florentina, que representaban escenas bíblicas:—Moisés salvado de las aguas, Susana y los ancianos, Judith con la cabeza de Holofernes.—Para que pudiese verlos mejor, el mayordomo corrió de un lado al otro levantando todos los cortinajes de las ventanas. Después me dejó contemplarlos en silencio: Andaba detrás de mí como una sombra, sin dejar caer de los labios la sonrisa, una vaga sonrisa doctoral. Cuando juzgó que los había mirado á todo sabor y talante, acercóse en la punta de los pies y dejó oír su voz cascada, más amable y misteriosa que nunca:


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62 págs. / 1 hora, 48 minutos / 68 visitas.
Publicado el 22 de abril de 2016 por Edu Robsy.