Texto: El Templo de la Abominación
de Robert E. Howard


Cuento


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El Templo de la Abominación

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Edición física


Fragmento de El Templo de la Abominación

—Este es un lugar maldito —susurró Osric Jarlsbane—. He creído ver un extraño rostro observándonos desde lo alto de la columna hace un momento.

—Era una parra llena de hongos, que habían crecido y se habían enroscado en ella —le contradijo Hrothar el Negro—. Mira cómo los hongos se alzan por todo el templo, cómo forman espirales y se retuercen como almas atormentadas. Qué humana es su apariencia.

—Los dos estáis locos —terció Hakon hijo de Osric—. Lo que visteis fue una cabra; vi los cuernos que tenía en la cabeza.

—¡Por la sangre de Thor —espetó Wulfhere—, callaos y escuchad!

En el interior del templo había resonado el eco de un grito agudo e increíble, un chasquido repentino y demoníaco como el de unos cascos fantásticos que golpearan sobre baldosas de mármol, el silbido de una espada al salir de su vaina y un golpe brutal. Wulfhere aferró su hacha y dio el primer paso hacia el pórtico para iniciar una carga. Entonces, de entre las columnas, en silencio y tambaleándose, salió Cormac Mac Art. Los ojos de Wulfhere se abrieron desmesuradamente y un leve temor se apoderó de él, porque hasta ese momento nunca había visto desfallecer los nervios de acero del gaélico; el color había desaparecido de la faz de Cormac y sus ojos estaban desencajados como los de un hombre que hubiese mirado dentro de oscuros e insondables abismos. Su hoja estaba teñida de rojo.


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15 págs. / 26 minutos.
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Publicado el 10 de julio de 2018 por Edu Robsy.


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