Texto: Espadas Rojas de la Negra Cathay
de Robert E. Howard


Cuento


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Espadas Rojas de la Negra Cathay

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Edición física


Fragmento de Espadas Rojas de la Negra Cathay

»Tomamos Spalato, y Ragusa, Sebenico y Zara. Los venecianos consiguieron las ciudades y nosotros la gloria». Aquí Godric rio con severidad. Un repentino destello le sugirió que la muchacha estaba embelesada, con los ojos brillantes. De cualquier manera se sintió avergonzado.

»Bien —continuó él—, el joven Alexius, quien había cabalgado desde Constantinopla, nos persuadió de que haríamos un favor a Dios si volviéramos a poner al viejo Angelus en el trono, así que hacia allí fuimos.

»Tomamos Constantinopla sin gran dificultad, pero solo un escaso momento transcurrió antes de que la gente enloquecida estrangulara al viejo Angelus y nos forzaran a tomar la ciudad de nuevo. Esta vez la saqueamos y dispersamos el imperio. De Montfort había vuelto hacía tiempo a Inglaterra y luché a las órdenes de Bonifacio de Montserrat, que había sido hecho rey de Macedonia. Un día me llamó, y me dijo: “Godric, los turcomanos atacan las caravanas y el comercio del este decae por la guerra constante. Toma cien hombres de armas y encuentra el reino del Preste Juan. También es cristiano y podemos establecer un ruta comercial entre ambos, protegida por los dos, y entre esta manera salvaguardar las caravanas”.


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37 págs. / 1 hora, 5 minutos.
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Publicado el 26 de julio de 2018 por Edu Robsy.


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