Texto: Kull
de Robert E. Howard


Cuento


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Kull

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Edición física


Fragmento de Kull

En ese momento volvió a entrar Tu en el salón social, acompañado por el resto de consejeros.

Señor, mi rey, se acerca la hora del consejo y nos hallamos preparados para escoltaros a la sala del consejo.

Kull se incorporó y los consejeros se apartaron e hincaron la rodilla en tierra a su paso. Después, se incorporaron tras él para seguirle. Algunos ceños se fruncieron cuando el picto avanzó desafiante tras el rey, pero nadie puso la menor objeción. La mirada desafiante de Brule recorrió los rostros delicados de los consejeros, con la osadía propia de un salvaje intruso.

El grupo atravesó los pasillos y llegó por fin ante la cámara del consejo. La puerta se cerró, como era habitual, y los consejeros se dispusieron en fila, según el orden de sus rangos, ante el estrado sobre el que se situó Kull, mientras Brule se colocaba tras el rey, como una estatua de bronce.

Kull recorrió el salón con un rápido movimiento de su mirada. Sin lugar a dudas, aquí no había posibilidad alguna de que se cometiera un acto de traición. Había presentes diecisiete consejeros, a todos los cuales conocía; cada uno de ellos había abrazado su causa cuando ascendió al trono.


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250 págs. / 7 horas, 17 minutos.
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Publicado el 10 de julio de 2018 por Edu Robsy.


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