Texto: La Raza Perdida
de Robert E. Howard


Cuento


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La Raza Perdida

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Edición física


Fragmento de La Raza Perdida

El camino daba rodeos cada vez más tediosos, apareciendo y desapareciendo en apenas una docena de pasos, pero bueno era para Cororuc que así lo hiciera, pues así pudo oír las voces de los hombres que venían por la senda antes de que ellos le vieran. Se subió a un gran árbol que se extendía sobre el camino y se apretó contra el gran tronco, a lo largo de una rama.

Tres hombres venían por la senda del bosque.

Uno era todo un hombretón, de más de un metro noventa de estatura, con una larga barba roja y una espesa mata de pelo rojo. En contraste, sus ojos eran como cuentas negras. Iba ataviado con pieles de ciervo, y armado con una gran espada.

De los otros dos, uno era un canalla larguirucho y de maligno aspecto, con un solo ojo, y el otro un hombrecillo enjuto, cuyos ojillos bizqueaban espantosamente.

Cororuc les conocía, por las descripciones hechas por los hombres de Cornish entre maldiciones, y en su excitación para obtener una mejor visión del más malvado asesino de Inglaterra resbaló de la rama del árbol y cayó al suelo justo entre ellos.


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16 págs. / 29 minutos.
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Publicado el 16 de julio de 2018 por Edu Robsy.


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