Texto: La Sangre de Belshazzar
de Robert E. Howard


Cuento


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La Sangre de Belshazzar

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Edición física


Fragmento de La Sangre de Belshazzar

Jacob se sonrió, aunque no era aquella una amenaza vana. No estaba en la naturaleza del gaélico-normando el esperar mansamente ante la puerta de hombre alguno… él, que había sido compañero de juergas del Rey Ricardo. El mayordomo habló velozmente al esclavo mudo, el cual abrió la puerta sin dilación. Cormac pasó junto a su guía y cruzó el umbral.

Y por vez primera pudo contemplar a Skol Abdhur el Carnicero, cuyas sangrientas hazañas le habían convertido en una figura casi mítica. El normando observó a un bizarro gigantón reclinado sobre un diván de seda, en mitad de una habitación con tapices y muebles propios de la alcoba de un rey. Erguido, Skol debía medir media cabeza más que Cormac, y aunque su gran panza rompía la simetría de su figura, seguía siendo la imagen del poderío físico. Su barba corta, de un negro natural, había sido teñida con tinte azul; sus amplios ojos negros brillaban con una curiosidad que, en ocasiones, no parecía exenta de locura.


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40 págs. / 1 hora, 11 minutos.
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Publicado el 27 de julio de 2018 por Edu Robsy.


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