Texto: Will el del Molino
de Robert Louis Stevenson


Cuento


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Will el del Molino

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Fragmento de Will el del Molino

—¡Oh, peces! —gritaba—. ¡Si os volvierais río abajo, podríais nadar con tanta facilidad hacia las aguas fabulosas y veríais los enormes barcos pasar sobre vuestras cabezas como si fueran nubes y la música de las olas os acunaría todo el día!

Pero los peces seguían nadando pacientemente en la misma dirección, y Will no sabía si reír o llorar.

Hasta entonces el tráfico del camino había pasado de largo junto a él igual que las imágenes de un cuadro, tal vez hubiera intercambiado algún saludo con un turista o visto a un viejo caballero con un sombrero de viaje a través del cristal de un coche de caballos, pero en su mayor parte había sido un mero símbolo, que contemplaba con distancia y una especie de sentimiento supersticioso. Por fin llegó un momento en que todo eso cambió. El molinero, que a su modo era un hombre ambicioso y nunca dejaba pasar la ocasión de obtener un beneficio de forma honrada, convirtió el molino en una pequeña posada, y, aprovechando varios golpes de suerte, construyó unos establos y consiguió que le nombraran encargado de la posta en el camino. Ahora la obligación de Will era atender a los clientes que se sentaban a comer bajo la enramada en lo alto del jardín del molino, y no hace falta decir que supo tener los oídos bien abiertos y aprendió muchas cosas del mundo exterior mientras les servía vino y tortilla. Es más, a menudo entablaba conversación con los huéspedes que viajaban solos y, a base de preguntas directas y de prestar mucha atención, satisfacía su curiosidad al tiempo que se ganaba la buena voluntad de los viajeros. Muchos felicitaban a la pareja de ancianos por tener aquel hijo tan servicial y un profesor incluso quiso llevárselo para proporcionarle una buena educación en el llano. El molinero y su mujer estaban muy sorprendidos y contentos. Y se convencieron de que había sido un acierto abrir la posada.


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31 págs. / 55 minutos.
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Publicado el 28 de febrero de 2017 por Edu Robsy.


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