Texto: El Cazador de Osos, Apuntes de un viaje a las Peñas de Europa
de Rosario de Acuña


Cuento


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El Cazador de Osos

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Fragmento de El Cazador de Osos

–Tento setenta y tres años, señorita, y aún no estoy cansado de matar osos, jabalíes y rebecos –nos decía dando a su rostro audaz, venerable y a la vez malicioso, una expresión indescriptible.

–¿Cuántos osos ha muerto?

–Once van ya y, espere usted, que por ahí andan diciendo que hay uno que si se come o no se come el maíz, y me parece que voy a contar la docena.

–Pero a su edad y sólo ¿se atreve a buscar el oso?

–¡Por qué no, si le conozco! L vista, es verdad que no anda muy segura, pero el pulso está bueno.

Así nos respondió, enseñándonos su mano derecho, cuyo índice tenía una falange menos, cortada por un hachazo, según nos dijo, por hacer un huso a la novia, según nuestra malicia nos hizo presumir, por librarse del servicio militar.

José Sánchez es un verdadero ejemplo de lo que obra en los seres la ley de la herencia. Su padre fue un cazador famoso; su abuelo dejó fama en el valle. Tenía tal habilidad par tirar con bala que, puesto un tonel por blanco, metía la bala por el agujero de la espita sin levantar una sola astilla. Su hijo, mozo que no nos fue posible conocer porque estaba en los puertos segando el heno, apenas apuntado el bozo en su rostro, mataba de cinco tiros cinco rebecos. El cazador de «verdad», que sabe lo que es el tiro del rebeco, podrá comprender esta maravilla de puntería.


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8 págs. / 14 minutos.
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Publicado el 28 de agosto de 2019 por Edu Robsy.


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