Texto: La Marca de la Bestia
de Rudyard Kipling


Cuento


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La Marca de la Bestia

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Edición física


Fragmento de La Marca de la Bestia

Los monjes, que parecían muy enfadados hasta que el Hombre de Plata tocó a Fleete, se aplacaron al ver que lo rozaba con el hocico.

Tras unos minutos de silencio, uno de los monjes se acercó a Strickland y, en perfecto inglés, dijo:

—Llévate a tu amigo de aquí. Él ya ha terminado con Hanuman, pero Hanuman aún no ha terminado con él.

La multitud abandonó el recinto, y llevamos a Fleete hasta la carretera.

Strickland estaba furioso. Señaló que podían habernos acuchillado a los tres y le dijo a Fleete que diese gracias a los astros por haber salido indemne.

Fleete no dio las gracias a nadie. Dijo que quería dormir. Tenía una borrachera monumental.

Seguimos andando, Strickland en silencio y furioso, hasta que Fleete empezó a sudar y a temblar violentamente. Observó que los olores del bazar eran repugnantes y preguntó por qué se permitía instalar mataderos tan cerca de las residencias de los ingleses.

—¿No notas el olor de la sangre? —dijo.


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15 págs. / 26 minutos.
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Publicado el 5 de marzo de 2017 por Edu Robsy.


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