Libro gratis: La Rendición de Santiago
de Silverio Lanza


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Novela


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La Rendición de Santiago

Novela que ridiculiza la sociedad de su tiempo y las malas artes de los políticos

Encabezada por un prólogo incoherente de un supuesto Pedro Martínez, con el que el autor se burla del lenguaje atrabiliario de los críticos, este libro narra la claudicación de Santiago Albo, que acepta finalmente el cargo de cacique de Valdezotes, por imposición de su esposa.

Silverio lanza utiliza su particular estilo para ridiculizar una sociedad adormecida, insertanto reflexiones ideológicas, hasta el punto de interrumpir la narración para aleccionar al lector. A medio camino entre novela y ensayo, es una historia moralizante cargada de ironía que arremete contra el poder político y la organización policíaca que sirve sus intereses; así como contra la iglesia, la prensa y el ejército, sin dejar de lado a la administración y sus funcionarios.


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Fragmento de La Rendición de Santiago

—¡Allá voy!

—Cobra antes de marcharte. En fin, que esto ya no tiene arreglo. No me hago solidario de las afirmaciones de Alsina.

Nosotros, los hombres de mérito extraordinario: unos, porque gobiernan el Estado; y otros, como yo, porque nos dejamos gobernar humildemente, sabemos que la autoridad es don divino, que emana de Dios, que anida en la cabeza de seres privilegiados, y que no es posible comprenderla, ni menos definirla: la autoridad se nos hace sensible y amable, por medio de nuestra fe, de nuestra fe bendita.

Un sacerdote embriagado, con las manos manchadas por la carne de su manceba, coge la hostia, la bendice, la pone en mi boca, y hace llegar a mí el cuerpo y sangre de Nuestro Señor Jesucristo. El sacerdote podrá sufrir una amonestación, podrá ir a la horca, degradado previamente, pero el sacramento se consumó; y si yo muriese al recibir aquella hostia, moriría con el perdón de todos mis pecados.

Pues, bien: un polizonte beodo, con las manos manchadas por el vino, por los naipes y por la obscenidad, me denuncia como autor de un delito que no he cometido, y me convierte en un criminal perseguible, y perseguido; abominable, y abominado. Ese polizonte, podrá sufrir una amonestación; podrá ir a la horca, degradado previamente, pero la corrección se ha consumado; yo soy criminal, hasta que otra autoridad opine lo contrario; y aun, si así opina, soy para siempre un procesado que no sufrió condena; y que aquella virginidad del alma, que yo llamaba mi honor, ha desaparecido. La autoridad es, la autoridad; eso: algo que ennoblece a quien la usa, y deshonra a quien la sufre; algo que debiera ennoblecer a quien la sufre, y ser ennoblecida por quien la usa; pero, que no es así y es del otro modo, y está muy bien que sea como es; porque estos asuntos no son materia de razón, sino artículo de fe; de una fe que se logra fácilmente, pasando, como yo, algunas semanas en la cárcel; y decidiéndose, como yo, a no volver a la cárcel, por un poco más o menos, de una fe que es tan cómoda.


126 págs. / 3 horas, 41 minutos.
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Publicado el 7 de enero de 2022 por Edu Robsy.


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