Texto: Vida de los Doce Césares

Suetonio


Historia, Tratado, Tratado político


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Vida de los Doce Césares

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Fragmento de Vida de los Doce Césares

En un jefe, la prudencia es preferible a la valentía.

Y aquella otra, «se ha hecho con suficiente rapidez lo que se ha hecho suficientemente bien». Se negaba en redondo a iniciar un combate o una guerra hasta que se le hubiera demostrado que la esperanza de beneficios era mayor que el riesgo de perjuicios. Pues afirmaba que los que perseguían mínimas ventajas, a no ser que fuera con un mínimo riesgo, eran parecidos a los que van a pescar con un anzuelo de oro, cuya pérdida, si se rompe, no la puede compensar captura alguna.

XXVI. Asumió magistraturas y honores —incluso algunos de nueva creación— antes de la edad establecida y a perpetuidad. A los veinte años de edad se hizo investir cónsul a la fuerza, después de hacer que las legiones se acercasen, amenazadoras, a Roma y enviasen una legación que exigía en nombre del ejército que se le nombrase cónsul. Ante las vacilaciones del Senado, el centurión Cornelio, jefe de la legación, se apartó el capote y, mostrando la empuñadura de la espada, no vaciló en asegurar ante el Senado: «Si vosotros no lo nombráis, ésta lo nombrará». Su segundo consulado lo ejerció después de nueve años y, el tercero, tras un año de intervalo. Los siguientes, hasta el undécimo, los ejerció ininterrumpidamente. Más tarde, después de rehusar muchas veces, a pesar de que se lo pedían, desempeñó su duodécimo consulado tras un largo período, a saber, diecisiete años, y su decimotercer consulado lo solicitó espontáneamente dos años después, a fin de poder acompañar al foro, revestido de la máxima autoridad, a sus hijos Cayo y Lucio para su iniciación en la vida política. Cinco de sus consulados, del sexto al décimo, los ejerció durante todo el año; los restantes, durante nueve, seis, cuatro o tres meses únicamente y, el segundo, durante tan sólo unas pocas horas, pues en la mañana de las calendas de enero, después de sentarse un rato en la silla curul, como cónsul, ante el templo de Júpiter Capitolino, renunció al cargo, tras haber elegido a otro para sustituirlo. No de todos sus consulados tomó posesión en Roma: del cuarto lo hizo en Asia; del quinto, en la isla de Samos, y del octavo y del noveno, en Tarragona.


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400 págs. / 11 horas, 40 minutos / 52 visitas.
Publicado el 14 de febrero de 2017 por Edu Robsy.