Unos seres gigantescos atacan grandes ciudades de forma coordinada
Unos seres gigantescos atacan de noche París, donde el autor sitúa principalmente la novela. Según informaciones recibidas, a pesar de la dificultad en las comunicaciones, habrían sufrido su ataque al mismo tiempo en Europa central y meridional (Londres, Berlín, Roma, Madrid, San Petersburgo) y en Estados Unidos, causando numerosas muertes y destrucción.
A París, empiezan a llegar oleadas de gente desplazada buscando vanamente la protección en la ciudad. Noche tras noche, continúa la devastación provocada por esos seres venidos presuntamente de Marte, aumentando el pánico y el desconcierto.
Ya en 1922 se publicó en Berlín, escrita en ruso, una versión más corta, Катастрофа (Katastrofa), la cual el propio autor reescribió en español directamente y amplió hasta cerca del doble de su extensión original.
—Esos yanquis son gente práctica—decían, con envidia, los parisinos—. Han construído "rascacielos" en plena mar, y en las nuevas ciudades acuáticas nada falta: ni grandes almacenes, ni bancos, ni telégrafo, ni teléfono, ni teatros. ¡Los zootauros pueden irles a la zaga!
En vano trataban las gentes razonables de demostrar la insensatez de estos rumores, Las noticias más recientes indicaban, al contrario, que en América los destrozos causados por los zootauros durante las últimas visitas habían sido considerables. Por otra parte, las casas flotantes, y sobre todo los "rascacielos", no podían construirse en un día. Finalmente, un radio recientísimo indicaba que el gigantesco transatlántico Ambos Mundos, durante la travesía de Hamburgo a Nueva York, había sido victima de un ataque, del cual no se había escapado ni uno solo de los pasajeros y tripulantes, ahogados unos, y los demás, arrebatados por los monstruos. Pero todos esos llamamientos a la razón eran en vano. En las épocas de confusión y de inquietud la voz de la razón es ahogada por la estupidez triunfante.
242 págs. / 7 horas, 4 minutos.
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Publicado el 26 de mayo de 2026 por Edu Robsy.
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