Textos de Alfonsina Storni publicados por Edu Robsy

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autor: Alfonsina Storni editor: Edu Robsy


La Inquietud del Rosal

Alfonsina Storni


Poesía


Prólogo

I

He ahí cómo en estos versos se sienten los aleteos del pájaro — Misterio.— A la vera de este «Jardín Lírico» me he puesto a escuchar, en estas tardes en que se inicia el Otoño, el ritmo melodioso, ¿quién canta? Puedo preguntar otra vez, como bajo el Pórtico de mis jardines abandonados, en una exaltación dolorosa. La voz tiene profundas unciones de martirio; voz de sacerdotisa en el altar de los misterios. Hermana del dolor y de la vida su canción exalta en las almas la libertad, el heroísmo. Es la voz de la vida que grita bajo el azote. Por eso estos versos gimen y lloran como ángeles castigados.

II

«¡Golpéame dolor! Tu ala de cuervo
Bate sobre mi frente y la azucena
De mi alma estremece»...


Así el grito del alma dolorida y atormentada. Los versos aparecen espontáneos y naturales como las rosas. Todas ellas, unas páginas más intensas que otras, dicen de un espíritu escogido para penetrar en la región desconocida. El alma de un poeta consumado es la lira de estos sus versos, Alfonsina.

He recorrido lentamente, en un silencio melodioso, las avenidas de este su agreste lirismo donde se oyen grandes gritos humanos, aullidos de lobos, besos, sollozos, aleteos, risas, músicas lejanas y rebeliones.

En algún rincón yace el cuerpo de una paloma muerta por un niño cruel y en otras han entrado al jardín las alimañas de la selva.

Pero los versos musicales siguen vibrando:


«La tarde es apacible: juguetea en el aire
Una sonrisa eterna»...


El sol ilumina tenuemente áureo el cielo de Otoño de estos versos. Las hojas caen en un eterno murmullo: el silencio es severo. Y en la suprema desolación de ese silencio supremo vibra el alma fuerte — alma de poeta — de esta niña.


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Dominio público
35 págs. / 1 hora, 1 minuto / 1 visita.

Publicado el 18 de octubre de 2026 por Edu Robsy.

El Dulce Daño

Alfonsina Storni


Poesía


El dulce daño

Así

Hice el libro así:
Gimiendo, llorando, soñando, ay de mí.


Mariposa triste, leona cruel,
Dí luces y sombras todo en una vez.
Cuando fuí leona nunca recordé
Cómo pude un día mariposa ser.
Cuando mariposa jamás me pensé
Que pudiera un día zarpar o morder.


Encogida a ratos y a saltos después
Sangraron mi vida y a sangre maté.
Sé que, ya paloma, pesado ciprés,
O mata florida, lloré y más lloré.
Si comiendo sales, si robando miel,
Los ojos lloraron a más no poder.
Da entonces lo mismo, que lo he visto bien,
Ser rosa o espina, azúcar o hiel.


Así voy a curvas con mi mala sed
Podando jardines de todo jaez.

Este grave daño

Este grave daño que me da la vida,
Es un dulce daño, porque la partida
Que debe alejarme de la misma vida
Más cerca tendré.


Yo llevo las manos brotadas de rosas,
Pero están libando tantas mariposas
Que cuando por secas se acaben mis rosas
Ay, me secaré.

Ligeras

Sábado

Levanté temprano y anduve descalza
Por los corredores; bajé a los jardines
Y besé las plantas;
Absorbí los vahos limpios de la tierra,
Tirada en la grama;
Me bañé en la fuente que verdes achiras
Circundan. Más tarde, mojados de agua
Peiné mis cabellos. Perfumé las manos
Con zumo oloroso de diamelas. Garzas
Quisquillosas, finas,
De mi falda hurtaron doradas migajas.


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Dominio público
26 págs. / 45 minutos / 170 visitas.

Publicado el 30 de mayo de 2026 por Edu Robsy.