Este relato fue hallado por el R.P. Adone Doni en los archivos del convento de Santa Croce, de Verona:
«La señora Eletta de Verona era tan maravillosamente bella y bien
formada que los eruditos de la ciudad que tenían conocimientos de
historia y mitología llamaban a su señora madre con los nombres de Leto,
Leda o Sémele, dando a entender así que la hija había sido engendrada
en ella por algún Zeus antes que por cualquier hombre mortal como eran
el marido y los amantes de la citada señora. Pero los más sabios, sobre
todo fray Battista, que fue antes que yo guardián del convento de la
Santa Croce, consideraban que semejante belleza corporal tenía algo que
ver con el diablo que es un artista en el sentido en el que lo
interpretaba Nerón, emperador de los romanos, que decía al morir: «¡Qué
artista perece!». Y no hay duda de que Satanás, el enemigo de Dios, que
es muy hábil con los metales, es también excelente trabajando la carne
humana. Yo que les estoy hablando, que tengo un amplio conocimiento del
mundo, he visto en múltiples ocasiones campanas e imágenes de hombres
fabricadas por el enemigo del género humano. Sus artimañas son
increíbles. Tuve igualmente conocimiento de hijos que algunas mujeres
concibieron por obra del diablo, pero sobre esta cuestión mis labios
están sellados por el secreto de confesión. Me limitaré pues a decir que
corrían extrañas teorías acerca del nacimiento de la señora Eletta.
Información texto 'La Dama de Verona'