Los niños escuchan con prevención y hostilidad los
consejos de los maestros. En cambio, una palabra sensata, vertida por un
compañero en medio de sus juegos, suele hallar eco en su alma.
¿Serán distintos los hombres? No lo sé; pero yo, cuando quiero
insinuar una verdad, lo hago poniéndoles familiarmente la mano sobre el
hombro y diciéndosela al oído.
* * *
Nuestra sociedad está hecha de una materia tan fluida, que los cerebros llenos se van al fondo. Sólo pueden flotar los huecos.
* * *
Si con sinceridad se observa uno a sí mismo, conviene fácilmente en
que el móvil interesado es el más poderoso, el más absorbente, el que
unas veces presentándose con la cara descubierta, otras ocultándose
detrás de velos espesos, decide de casi todas nuestras acciones. Pero en este casi
se encuentra la llave que nos abre el santuario de la verdad. Por
dicha, hay actos que, como valerosos pajaritos, se escapan y burlan
algunas veces las garras del buitre y vuelan al cielo. Y cuando uno de
estos pajaritos logra burlar al ladrón, los genios invisibles que
guardan y presiden nuestra vida estallan en aplausos. Todo hombre los
escucha y su corazón late alegre y triunfante.
* * *
El pasado no nos pertenece; el porvenir, tampoco. Agarrémonos al
presente, que es nuestra propiedad. Si gozamos, pensando que es por algo; si sufrimos, pensando que es para algo.
* * *
Hay que respetar en todo hombre la posibilidad, no la realidad, que en la mayoría de los casos no existe.
* * *
Cuando nos hayamos elevado a nosotros mismos, podremos elevar a los
demás. Cuando nos hayamos hecho felices a nosotros mismos, podremos
hacer felices a los demás. Y todavía es condición precisa que nuestra
acción sobre ellos no sea violenta y afanosa.
Leer / Descargar texto 'Experiencias y Efusiones'