Para la composición de este libro cuenta el autor con materiales muy preciosos.
Además de las noticias verbales, que casi son el principal fundamento
de la presente obra, posee un manuscrito que le ayudará admirablemente
en la narración de la parte o tratado que lleva por título Los cien mil
hijos de San Luis. El tal manuscrito es hechura de una señora, por cuya
razón bien se comprende que será dos veces interesante, y lo sería más
aún si estuviese completo. ¡Lástima grande que la negligencia de los
primeros poseedores de él dejara perder una de las partes más curiosas y
necesarias que lo componen! Sólo dos fragmentos, sin enlace entre sí,
llegaron a nuestras manos. Hemos hecho toda suerte de laboriosas
indagaciones para allegar lo que falta, pero inútilmente, lo que en
verdad es muy lamentable, porque nos veremos obligados a llenar con
relatos de nuestra propia cosecha el gran vacío que entre ambas piezas
del manuscrito femenil resulta.
Este tiene la forma de . Su primer fragmento lleva por epígrafe De Madrid a Urgel, y empieza así:
I
En Bayona, donde busqué refugio tranquilo al separarme de mi esposo,
conocí al general Eguía. Iba a visitarme con frecuencia, y como era tan
indiscreto y vanidoso, me revelaba sus planes de conspiración,
regocijándose en mi sorpresa y riendo conmigo del gran chubasco que
amenazaba a los francmasones. Por él supe en el verano del 21 que Su
Majestad, nuestro católico Rey D. Fernando (Q. D. G.), anhelando
deshacerse de los revolucionarios por cualquier medio y a toda costa,
tenía dos comisionados en Francia, los cuales eran: l.º El mismo general
D. Francisco Eguía, cuya alta misión era promover desde la frontera el
levantamiento de partidas realistas.
Leer / Descargar texto 'Los Cien Mil Hijos de San Luis'