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autor: Cristóbal Miró Fernández textos disponibles


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Vivir en duda

Cristóbal Miró Fernández


Reflexión


En este mismo momento he(mos) puesto en acción un hecho paralizante, el hecho de escribir... ¿sobre qué escribir? Es una caminata a pies quietos, pues un paso anima al siguiente, y sin que se tenga en cuenta, como un latido de corazón, es un hecho irreversible... tic, tac...el reloj se ha puesto en marcha, un segundo tras otro para configurar un minuto, sesenta minutos una hora, etcétera. Y tampoco hemos de olvidar que el mundo está repleto de temas sobre los que tratar, entrelazados los unos con los otros...empezar a desarrollar uno cualquiera nos llevará de modo obligatorio, y sin posiblidad de elección, tarde o temprano a otro u otros en la inmensa red que es el todo de cada parte y la parte de cada todo.Hemos y he en el mismo instante: las letras que aquí se escriben no tendrían significado si no hubiera quién las leyese, sería algo absurdo escribir por escribir, ya sea en tinta azul, negra, verde, roja, china o invisible, o usando un lápiz, una pluma de paloma o de águila, estilográfica, un bolígrafo o las teclas de una máquina de escribir o un teclado de ordenador. Transmitir una idea por escrito, compartirla, equivale a una celebración religiosa, con el sentido del verbo latino religio, en sus dos vertientes, la de religare, o unir a un colectivo en torno a un altar, a un lugar dotado de sacralidad, para dar sentido a la existencia de esta misma comunidad, y de relegere, o de profundizar en el significado profundo de cada una de las palabras que componen un texto escrito fijado a la memoria colectiva sobre papiro, pergamino, barro cocido o papel.  ¿Sobre qué escribir? Sobre todo, y ello nos lleva a que no escribamos sobre nada al mismo tiempo, como una Piedra Rosetta escrita en mil idiomas diferentes usando cada uno en una palabra de dicho texto. Un texto indescriptiblemente complicado, y al mismo tiempo, terriblemente sencillo...


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Publicado el 27 de abril de 2022 por Cristóbal Miró Fernández .

Reposo en sol

Cristóbal Miró Fernández


Reflexión


En la sociedad de las prisas tomarse un reposo es un privilegio que no se debe subestimar hasta el punto de considerarlo casi como un milagro, si creemos en la existencia de los milagros, claro está… vivimos en un mundo de relojes, y los relojes lógicos son fríos, no entienden de sentimientos. Viven en un perpetuo latido de tic-tac, en un tic-tac calculado al segundo, limitado en cuadrados y rectángulos de celda. Pero este tic-tac no contempla una tercera opción que se halla en este mismo músculo vital que bombea sangre, que bombea vida… y ese mismo músculo evidentemente físico es también donde reside la eternidad, que trasciende lo físico y lógico… cuerpo y alma compitiendo y disfrutando de la hermandad en el mismo lecho, los más extremados amantes, amigos, hermanos, padres e hijos, que se saludan y se acarician con el abrazo del oso pardo y de peluche, en el abrazo del panda. El tec, esa tercera opción que equivale al alma de todo lo estrictamente científico y sensual. El tec que es el conocimiento contradictorio que nos revela que los secretos son inescrutables a la luz de las eternas preguntas que se convierten una en diez, diez en cien y cien en un millar… la aventura del conocimiento y de la(s) ciencia(s) en infinito…


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Publicado el 5 de mayo de 2022 por Cristóbal Miró Fernández .

La primavera

Cristóbal Miró Fernández


Reflexión


La primavera es el renacimiento de un círculo de doce ovejas que tienen en el mes de marzo su pastor de la Mesa Redonda de Camelot, su Rey Arturo. La primavera equivale a la extracción de la piedra de Excalibur, a la curación de una herida, que no lo es tal, a la resurrección tras el invierno del ciclo de la vida. En todas las fases del ciclo de la vida en clave de sol de cuatro estaciones siempre se halla el corazón de la primavera, diferente al corazón del verano, ardiente.

Es este un corazón amable, un corazón benévolo, un corazón de latido de perdiz, de final de cuento que anuncia un continuará ilimitado, Cupido no lanza aquí su flecha de plomo, la ha exiliado del carcaj y solo lleva una consigo, la de oro, la que une y nunca separa. Renace la vida de sus cenizas, renace el Fénix, nunca muerto en troncos de chimenea en campos nevados. No es el Reino del Unicornio, la primavera, es el Imperio del Fénix.

La primavera la sangre altera, su navío capitán es París y su océano de navegación el Tíber. Roma con todos sus atributos de Vaticano… ¡ fuera todo Anfiteatro Flavio, fuera leyendas y mitos negros !… , la luz resurge de la niebla, y el viaje de trescientos sesenta y cinco años se inicia de nuevo, cada día un año nuevo, cada amanecer una nueva primavera a pesar de un calor de infierno en el mediodía de un mes de agosto, un bosque dorado o un campo de nieve eterna en lontananza.


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Publicado el 14 de abril de 2022 por Cristóbal Miró Fernández .

La paz

Cristóbal Miró Fernández


Reflexión


La paz es una realidad o una utopía? Se desea como un sueño, se considera una meta real, lo que la ubica a caballo entre ambos mundos de vigilia y ensoñación, y conseguirla se convierte en una pesadilla, es decir, que se mueve entre la carne y el espíritu a partes iguales. Se podría decir que es una torre medio a construir, medio derruida que se halla como escalera entre cielo y tierra, superviviente en ambos lugares, agonizante en ambos al mismo tiempo.Es una obra de arquitectura imposible hija de la voluntad del ser humano de poder dormir una noche en el Paraíso, sostenida por columnas compuestas se fuste salomónico y en cuya celda se hallan todas las divinidades del mundo, pues todas las religiones la ansían conseguir sin éxito, unas creencias de base invertida de cielo a tierra. La paz es el deseo de un futuro (im) posible. La paz es el fin de todas las luchas, y al mismo tiempo es el final de toda existencia. La vida eterna sin conflictos es la muerte, pues la vida es nido de luchas intestinas por naturaleza. Vivir en paz es, pues, un idealismo posible. Y aún así y todo es el fin último deseado de toda guerra natural al mismo nacimiento y que se extiende hasta la tumba. Existe pues, la paz posible o es tan sólo una ensoñación imposible que es pesadilla al no poder llegar a verla hecha realidad? 


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Publicado el 11 de marzo de 2022 por Cristóbal Miró Fernández .

Incertidumbre

Cristóbal Miró Fernández


Reflexión


La rutina es el veneno de la vida, aunque la vida misma sigue un ciclo rutinario de nacimiento, crecimiento y muerte… y absolutamente nada se libra de tal ciclo de estaciones entre primavera e invierno. Ello implica que la vida se emponzoña a sí misma? No olvidemos que la vida no es algo sencillo, algo pacífico ni estable en sus pupilas rosadas ni azules en una danza uniforme, sino una sucesión de conflictos que la enriquecen en experiencias y conocimiento, ya sea en poco tiempo o a lo largo de un periodo más extenso. Y qué se podría entender como extenso? Y como breve? El día de 24 horas, al margen de la estabilización a partir de la Baja Edad Media en forma de horas, minutos y segundos, nunca ha dejado de ser como lo fuera en la Edad Media, libre del tambor del reloj. Una medianoche puede durar tres días si el tiempo transcurre lentamente mientras un día puede caducar en diez minutos si disfrutamos del momento. En consecuencia, lejos de lo que consideremos como hora standard, no hay nada más rebelde e indisciplinado que la Ciencia…ni nada que sea más eterno que esta finitud. La vida podría entenderse como una multiplicación de restas, en un proceso en el que el más, aunque no lo parezca, gana, al menos, por mayoría indudable. Las restas que nos inquietan, que constituyen nuestras pesadillas cotidianas, establecen hitos que, como las grandes batallas en el recuerdo popular, acaban transformando el mundo para bien en forma de lecciones existenciales, del mismo modo que las letales explosiones nucleares de Hiroshima y Nagasaki acabaron derivando en el uso de tal dinamita, de tal pólvora, para extraer energía beneficiosa para la Humanidad de esta terrible fusión del átomo. 


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Publicado el 10 de mayo de 2022 por Cristóbal Miró Fernández .

Fénix Big Bang

Cristóbal Miró Fernández


Reflexión


La Turritopsis nutricula es conocida como la medusa inmortal, una medusa que puede renacer de sus cenizas volviéndose larva en el límite de su existencia, una milagrosa criatura minúscula, tan poderosa como la misma vida. Un Fénix real… y científicamente auténtica, al contrario de los relatos mitológicos que son leyendas y…!ay, las!... también hay historia tras la leyenda, pero adornada de tal modo que pierde en muchas ocasiones su verosimilitud total.Ciencia y religión son conceptos que muchas veces se enfrentan entre sí por el hecho de ser una construcción la una inamovible, teóricamente ideal pero totalmente imposible este hecho en la realidad al evolucionar constantemente al calor de los contactos culturales inevitables entre sociedades a lo largo de la Historia universal y la evolución constante de la ciencia al avanzar continuamente los caminos en tales y cuáles disciplinas en un atajo convertido en avenida de manera incesante per saecula saeculorum amen. Scientia es una palabra latina que significa conocimiento, y al mismo tiempo que implica salir de la sombra para ver los colores de la inmensa paleta de la sabiduría laica, al mismo tiempo sus caminos siempre serán inescrutables, es decir, que nunca dejarán de ser oscuros y nublados… los caminos del Señor son inescrutables, tanto en el campo de la religión como en el de la ciencia empírica. Empate…Tanto la ciencia como la religión corren el riesgo de convertirse en cultos a la vida eterna.


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Publicado el 5 de junio de 2022 por Cristóbal Miró Fernández .

El café

Cristóbal Miró Fernández


Reflexión


El café es una bebida de doble naturaleza. Tomar un café con alguien es aceptar una invitación agradable para compartir vivencias, recuerdos o unas risas, por ejemplo. La cuestión es que a alguien le diesen café durante la época de la Guerra Civil española, me refiero al café enunciado en letras mayúsculas, si era alguien que no comulgaba con el ideario de los franquistas o era visto con ojeriza por estos, implicaba que dicho desgraciado estaba en un tris de pasar a mejor vida en la cuneta de una carretera.

El café como lugar donde se reúne la sociedad, también en el aspecto de local donde se reúne una comunidad de personas para dialogar, o enfrentarse entre ellas en un retrato social bien poco edificante, como sucede en el artículo escrito por Mariano José de Larra, el célebre periodista decimonónico español, que lleva este mismo título, El café. No es recomendable, para quienes nunca hayáis leído a Larra, hacerlo con los ánimos decaídos.


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Publicado el 25 de marzo de 2022 por Cristóbal Miró Fernández .

Desde febrero con amor

Cristóbal Miró Fernández


Reflexión


Febrero es un mes que contempla las dos caras de la luna vista a ocho ojos, la del sueño y la pesadilla, la del cuerpo y el espíritu, la del mundo y el Paraíso, la del triángulo del deseo y los latidos del corazón. Es el mes donde reina Don Carnaval y Doña Cuaresma, enfrentados monarcas de diástole y sístole, la época de las máscaras y la poesía desnuda, de la verdad y la fantasía, el gozo y la tragedia, el imperio del arquero, ángel elevado y caído al mismo tiempo…

El Carnaval de San Valentín, el amor en tiempos previos al mes de marzo, un sentimiento por el que vale la pena morir, morir por alguien o algo más importante que la propia vida. El arquero del amor de oro y plomo, el que fue vástago de Venus y Marte, la sombra y al luz, la burla de la muerte y la muerte misma, el amor eterno, la vida eterna, el amor más allá de la muerte por siempre jamás, el sacrificio supremo aun ignorando el instinto de supervivencia propio de cada persona.

El amor de amores, el amor entre iguales y diversos, el amor visto con ojos en blanco y negro y en color, a través de las pupilas de Leonardo Da Vinci y su inmensa paleta de colores infinitos, el amor de cero más cero, cero más uno, uno más uno, y la suma, sea cuales sean sus elementos quedan lugar a la multiplicación hasta el infinito del resultado de tal operación matemática. Eros y Cupido, convivientes un solo gemelo a la sombra de la legalidad o a la legalidad declarada y aceptada por decreto a portón abierto de armario de presa.


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Publicado el 6 de marzo de 2022 por Cristóbal Miró Fernández .

Del país sin rey y la elección de un futuro mejor

Cristóbal Miró Fernández


Relato corto


Era una vez un país que había perdido a su rey hacía muy poco tiempo. Este monarca era un personaje curioso. Durante su gobierno, el país estuvo muy mal gobernado y la miseria, la peste, el hambre y la guerra se extendieron por la tierra. Se llamaba Perdición. No tenía herederos y, en seguida, se presentaron tres candidatos para el trono vacante, todos de la familia real. De hecho, eran sus tres hermanos pequeños y sus ministros principales. El primer candidato era un gran guerrero. Era el comandante de las fuerzas armadas, gran luchador y gran conquistador de ciudades. Iba vestido con una coraza negra como la noche y su mirada era dura y arrogante. Se llamaba Orgullo y fue su ministro de guerra. El segundo candidato era un banquero e iba vestido con dejadez. Era un hombre muy rico pero vivía como un mendigo, de tan poco dinero que gastaba y de tan mal que vivía, solo pensando en tener más y más dinero. Se llamaba Codicia y fue el ministro de economía del difunto rey. El tercer candidato era un hombre apuesto y elegante. Vestía como un príncipe pero miraba a todos por encima del hombro. Tan vanidoso era que se creía superior a todos quienes lo rodeaban. Se llamaba Vanidad y fue el consejero principal del antiguo mandatario. La gente ya los conocía y no los quería en el trono. Sabía que si alguno de ellos gobernaba volverían los tiempos malos pero no podía evitarlo. No había nadie más que fuese lo bastante experimentado para ocupar el trono. De hecho, aún quedaba alguien más, aunque no lo tuviesen en cuenta. Era un consejero, menospreciado por el rey, llamado Constancia. Estaba casado con una mujer muy amable, buena y humilde llamada Esperanza. Era un hombre humilde y que tenía la esperanza de que las cosas se conseguían volver a arreglar con trabajo y esfuerzo y que el reino volvería a ser feliz y regresaría la paz de nuevo.


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Publicado el 19 de febrero de 2022 por Cristóbal Miró Fernández .

Sagas de pergamino

Cristóbal Miró Fernández


Reflexión


Picasso consideraba que el arte no debía servir para decorar paredes, creía que el arte debía remover conciencias, pensemos en su eterno Guernika, por ejemplo, un alegato contra la guerra, que como dice la canción, es un monstruo que pisa fuerte, aplastando la inocencia de la gente… que despierta brutalmente del sueño de que es posible vivir en paz en un medio ambiente de conflicto perpetuo entre contrarios…” cause life is a battle” canta Jane Zhang en una de sus canciones.El arte tampoco distingue entre géneros. Considerar que las mujeres son féminas en cualquier terreno es olvidarse de que las chicas son guerreras y de que la vida es de sexo femenino y nuestro mundo es de sexo femenino, vivimos en la Tierra. La Tierra es madre, es cuna de canción de hielo y fuego… no olvidemos también que el término nipón geisha es neutro, y significa, indistintamente, a quién es diestro en un arte, al artista universal. Tampoco tiene edad, pues Picasso pintó un autorretrato suyo a los 91 años, por ejemplo. Desde que el ser humano desarrolló el sentido del arte nació el arte como disciplina salvaje, hija de la naturaleza de cuyos huesos nació la música, amén de todas las demás formas de alma y voz de las musas… e incluso antes que el ser humano surgiese, el arte ya existía. La vida misma es el arte de la supervivencia, de la garra y de las pieles, del colmillo y la inteligencia, de la piedad y el amor, de los extremos entre la chimenea invernal y el incendio devastador estival… El arte de la evolución salvaje de los sentimientos, inútilmente convertida en parque, disciplinada en el intento imposible de adornar fachadas, pues incluso en el más rosado parque del mundo convive el verde con el azul del cielo.


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Publicado el 23 de mayo de 2022 por Cristóbal Miró Fernández .

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