Prefacio
La historia de esta hermosa dama debería hablar por
sí sola: si no es tan hermosa como se supone que es la propia dama; si
no es tan divertida como desearía el lector, y aún más de lo que tiene
derecho a esperar; y si sus partes más entretenidas no están dedicadas a
su instrucción y mejora, quien la escribe reconoce que debe de ser
porque ha cometido algún error y porque ha vestido la historia peor que
como la dama, que habla por su boca, la presentó al mundo.
El autor se toma la libertad de afirmar que este cuento difiere de
otros ejemplos modernos similares, aunque algunos hayan gozado de muy
buena acogida; y digo que difiere de ellos en una cuestión de esencial
importancia: en concreto, que se basa en un hecho real, por lo que la
obra no es tanto cuento como Historia.
Su trama está ambientada tan cerca del lugar donde ocurrió que se
ha hecho necesario ocultar los nombres, no sea que lo que no ha sido
olvidado del todo en esa parte de la ciudad fuese recordado y los hechos
reconstruidos con demasiada facilidad por mucha gente que aún vive y
conoció a dichas personas.
No siempre es preciso revelar los nombres si la historia es
interesante en varios sentidos, y si tuviésemos que optar entre hacerlo o
no relatarla, la consecuencia sería sólo que muchas historias amables y
deleitosas quedarían relegadas a la oscuridad y el mundo se vería
privado tanto de su disfrute como de su provecho.
El autor afirma que conocía muy bien tanto al primer marido de esta
dama, el cervecero, como a su padre, y también sus penosas
circunstancias, y asegura que la primera parte de la historia es cierta.
Confía en que con eso baste para dar credibilidad al resto, aunque
la última parte transcurra en el extranjero y no haya podido ser
confirmada como la primera, pero, puesto que ha sido la propia dama
quien la ha contado, no parece haber motivos para dudar de su
sinceridad.
Información texto 'Roxana, o la Cortesana Afortunada'