La Casa en el Aire
Francisco A. Baldarena
cuento
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Publicado el 30 de junio de 2021 por Francisco A. Baldarena .
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Publicado el 30 de junio de 2021 por Francisco A. Baldarena .
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Publicado el 29 de julio de 2021 por Francisco A. Baldarena .
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Publicado el 27 de agosto de 2021 por Francisco A. Baldarena .
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Publicado el 30 de agosto de 2021 por Francisco A. Baldarena .
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Publicado el 2 de septiembre de 2021 por Francisco A. Baldarena .
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Publicado el 24 de octubre de 2021 por Francisco A. Baldarena .
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Publicado el 11 de agosto de 2021 por Francisco A. Baldarena .
Vuelve a llamarlo. La verdad es que: Zulema vuelve a intentar comunicarse con él; cosa que lleva haciendo, sin éxito, desde la mañana. Pero nuevamente el silencio…
“¿Con esta van cuántas, diez, quince, veinte veces?” Hace rato que ha perdido la cuenta.
“No está en el trabajo, ni en el club, ni en el bar y, claro, tampoco en el departamento. ¿Dónde está, entonces, ese hijo de mil puta?”
Enciende otro cigarrillo con la colilla del que acaba de consumir, y la humareda de las primeras bocanadas forman una niebla azulada que le cubre la cabeza y tras la cual larga una certeza:
“¡Con otra, seguro! Con una nueva conquista, como hasta el último día de su vida.”
Piensa en el cuello de Ramiro y aprieta los puños con todas sus fuerzas.
“¡Ese va a perder hasta el último pelo, pero no las mañas! Ya lo veo en un hospital, antes del último suspiro, agarrándole la mano a una enfermerita tonta; pero rubia y tetona, como al degenerado le gusta.”
Llena otro vaso con whisky, esta vez sin hielo y sin soda, y evita mirarse en el espejo del aparador, pues al contrario de la enfermera rubia y tetona de su imaginación, ella tiene senos pequeños. Y la sigue:
“¿Cuántas veces me prometió que era la última aventura? ¿Cuántas veces me dijo, mirándome a los ojos, el muy caradura, que yo soy la única? ¿Y cuántas veces me juró de manos juntas que ya no está para esos trotes? Y, sin embargo… cuando no es un cabello pegado al sobretodo, es la tapa de un lápiz labial debajo del asiento del auto, o las malditas tarjetitas perfumadas en la guantera del auto. Si hasta parece que el hijo de puta me las hace de propósito.”
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Publicado el 29 de julio de 2021 por Francisco A. Baldarena .
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Publicado el 6 de agosto de 2021 por Francisco A. Baldarena .
1
El Científico
Fue un grito descomunal.
—¡¡¡Eureka!!! —estalló el científico.
Al fin, después de largos años de investigación e innumerables experimentos, había conseguido crear una consciencia artificial. Ahora solo le faltaba encontrarle un cuerpo.
—Pero, ¿masculino o femenino? —se preguntó, y se quedó pensando en eso, con una mano en el mentón y otra en la cintura.
2
Los Ayudantes del Científico
Los dos hombres se mantenían alertas, dentro del automóvil estacionado frente a la plaza, que bullía de gente joven, y a cada muchacha bonita que veían sentada en los bancos o pasando, como les recomendó el jefe, uno de ellos le sacaba una fotografía.
3
Las Fotografías
El científico examinó cada fotografía con detenimiento, separándolas en dos montones: uno con el descarte, correspondiente a las muchachas que no le habían gustado, y el otro para las que sí. Después volvió a hacer una nueva clasificación, y otra, y otra, hasta que quedó solo una fotografía.
—Tráiganme a esta —les ordenó a los ayudantes.
4
La Escogida
La muchacha estaba sola, sentada en el mismo banco de la misma plaza donde el día anterior había estado con el novio. En ese momento estaba esperándolo.
Los dos hombres que se sentaron junto a ella, uno a cada lado, la sacaron de los románticos pensamientos que la mantenían alejada del entorno. La sospecha y la intención de levantarse se dieron juntas, pero uno de ellos le impidió lo último agarrándola con fuerza, pero discretamente, por un brazo. Rápidamente, el otro le pasó unas fotografías.
—¿Conoces a esta gente? —le preguntó.
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Publicado el 19 de agosto de 2021 por Francisco A. Baldarena .