AL SEÑOR JACQUES STRUNZ
Mi querido Strunz: Pecaría de ingratitud si
no ligara vuestro nombre a una de las dos obras que yo no habría podido
escribir sin vuestra paciente complacencia y vuestras atenciones.
Hallad, pues, aquí, un testimonio de mi agradecida amistad, por el valor
con que habéis intentado, acaso sin éxito, iniciarme en las
profundidades de la ciencia musical. Mas siempre me habréis enseñado lo
que el genio oculta de dificultades y de trabajos en esos poemas que son
para nosotros fuente de divinos placeres. Me habéis también procurado
más de una vez la pequeña diversión de reír a costa de más de un
pretendido experto. Algunos me tachan de ignorancia, sin sospechar, ni
los consejos que debo a uno de los mejores críticos musicales, ni
vuestra concienzuda asistencia. Acaso haya, sido yo el más infiel de los
secretarios. De ser así, ciertamente que me consideraría un traicionero
traductor sin saberlo, mas, no obstante, quiero poder preciarme siempre
de ser uno de vuestros amigos.
De Balzac.
París, mayo 1839.
Información texto 'Massimilla Doni'