Textos más cortos de Horacio Quiroga que contienen 'u' | pág. 21

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Europa y América

Horacio Quiroga


Cuento


Salvador Pedro, cura italiano de familia española, tuvo al llegar a Dolores de Buenos Aires una honda tribulación. Justo es creer que un espíritu más educado que el suyo hubiera previsto mejor ese golpe a la Sacra Iglesia y su justiciera intervención. Sobre todo ¡qué impiedad! La fiebre, que esa noche le tuvo en cama después de su desastre, llenose de muchachas y muchachos de su pueblo natal que iban a consultarle en diarias conturbaciones que él aplacaba, como así debía ser. Y aquí, en esta América de crimen, ¡cielo santo!

En la aventura, sin embargo, no tuvieron ellos mayor culpa. Pedro llegó a Dolores lleno de una inocencia terrible. Nadie estaba más seguro que él del santo derecho espiritual, y aunque se sabía ignorante y todo, creía, como en Dios, en la misión de su sotana negra. Muchas discordias había desenvuelto, y a más de un hogar en peligro llegó él sin que lo llamaran, para verter en aquel infierno el rocío de su celeste personificación. No es pues de extrañar lo que pasó.

Llegó aquí sin saber adónde llegaba; y el mismo hecho ─tan rápido─ se adelantó a las explicaciones que no hubiera dejado de hacerle el párroco, acerca del camino más que prudente que se debe seguir aquí.

El mismo día de su instalación ─teniente cura─ una penitente fue en busca de su consuelo, bañada en llanto. La pobre muchacha había dado su corazón y su mano a un ingrato que el día anterior había roto el compromiso, llevándose con él la palabra dada y un largo trimestre de besos. Mucho la consoló, y el consuelo más dulce fue la promesa de que el ex novio volvería al camino de la fe y al honor familia.

Apenas salió ella, tomó su sombrero y emprendió el camino a casa del infiel, tranquilamente, como viejo pastor que no se inquieta ya por la oveja perdida en una encrucijada habitual.

Golpeó y se anunció. Al largo rato se le hizo entrar y saludó a una persona que lo miraba con la mayor curiosidad posible.


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Publicado el 15 de enero de 2026 por Edu Robsy.

El Proscripto

Horacio Quiroga


Artículo, Crónica


Hace unos días recordábamos en esta misma página que la Paramount, en conmemoración de su sexto aniversario, había hecho una segunda edición de la cinta The squawman, con que se iniciara dicha empresa. La nueva filmación de dicha obra, con los mismos actores que la interpretaron hace seis años, tenía por objeto poner de relieve los progresos del cine en punto a técnica: dirección, vestuarios, efectos de luz, etc. Y en efecto, parece que la confrontación de ambas cintas, con seis años de diferencia, pone nuevamente de manifiesto el inmenso adelanto efectuado.


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Publicado el 22 de septiembre de 2026 por Brian.

Un Novio Difícil

Horacio Quiroga


Cuento


Hay dogmas terribles. Por ejemplo, defender a los amigos y defender a la mujer amada, sin entrar por el momento en mayores detalles. Quien los contraviene, tórnase presto animal inmundo, y por inclinarse a ello Larraechea perdió a su novia.

Cómo, lo supe una noche de baile en que aquél y yo estábamos parados, estorbando bastante. Las aleatorias parejas pasaban rozándome, y, al calor de cuatro vueltas, sabíamos de memoria todos los rostros.

No todos: en cierto momento noté que Larraechea no me respondía, atento a una pareja que llegaba. La joven, que escuchaba a su compañero mirándose la punta de uno y otro zapato, levantó la cabeza en el preciso instante de cruzar delante nuestro, y saludó con seria extrañeza a Larraechea. Era indudable que lo había visto de lejos. La seguimos con los ojos.

─Mona, la chica ─dice─. ¿La conoces mucho?

─Bastante; ha sido novia mía.

─Es lástima que ya no lo sea más ─creí agregar, colocándome vagamente en su lugar.

─¡Sí, lástima! Yo no era seguramente el hombre soñado... si los muchachos que hacían dogmas supieran por qué hemos roto... Si le interesa, se lo cuento.

»Supongo ─comentó─ que no tendrá mucho interés en saber cómo y dónde la conocí. Hacía ya tres meses que éramos novios, cuando una noche, aquí mismo, un individuo ─ése justamente que está con ella y parece reemplazarme con toda felicidad─ se puso a mi lado; yo estaba parado por ahí, contra una cortina. Ella paseaba con no sé qué amigo de su barrio. El sujeto comentó la ocurrencia, el éxito del baile, las caras bellas, etc. Apenas me conocía, lo cual no obstaba para que me hiciera confidencias con inconsciente indiscreción de buen diablo. Así me dijo:

»─Hace un rato tenía usted una espléndida compañera.

»─¿Cree? ─le respondí por decir algo.


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Publicado el 17 de enero de 2026 por Edu Robsy.

La Enredadera De Flor Escarlata

Horacio Quiroga


Cuento, Crónica, Artículo


Cuando los primeros fríos de junio devuelven al monte su negrura normal, que la última brotación de otoño había desvanecido en verdes claros, y alisan el espartillo del campo en un crema ceniciento por las primeras heladas, puede decirse que Misiones ha adquirido definitivamente su fisonomía invernal.

Hasta los Primeros días de agosto, la gran vegetación dormirá, sufriendo día a día la ilusión de una primavera que el sol cálido evoca, para arrebujarse de nuevo en su pesimismo al caer la noche, en cuyas últimas horas largas agujas de hielo morderán y quemarán su vasto y lóbrego contorno. La naturaleza conoce las bajas extremas del país y espera, soñando y aterida, el primer vislumbre de aurora primaveral que sonroja a los lapachos.

Sólo se atreve a florecer, a punzar en sangre las capueras lívidas de frío; a escalar hasta la cima de los negros troncos quemados en pie, desde donde descuelga en pesadas madejas sus gajos y flores, la enredadera de flor escarlata.


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Publicado el 28 de julio de 2026 por Brian.

Ante La Hora Presente

Horacio Quiroga


Artículo



La guerra europea nos legó, conjuntamente con el tratado de paz, dos hijas —ajenas y viejas— pero copiosamente fortalecidas con la sangre de sus cinco millones de muertos: la miseria económica y la miseria ideológica. Esta certidumbre torna a restablecer en el alma de los hombres, hasta lo más hondo, la angustia apenas desvanecida.


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Publicado el 28 de julio de 2026 por Brian.

Las Leyendas Incomprensibles

Horacio Quiroga


Artículo, Crónica


A propósito de Robo por virtud, últimamente estrenada, ha vuelto a nuestra memoria una cinta de no remota exhibición: Rostros lívidos, del japonés Hayakawa. Esta cinta se caracterizó desde las primeras escenas por una tan flagrante inadaptación de las leyendas, que en verdad no supimos qué pensar de ella, ni quiénes eran sus personajes, ni cuál era su ambiente. Al parecer se trataba de un joven chino de vieja cepa, educado en Estados Unidos, que regresa al rancio hogar paterno transformado en un occidental de yaqué y sombrero de copa. El cual, ante una pregunta de los mandarines que asisten al regreso, responde textualmente:

—¿Que si me he divertido? ¡Macanudamente!, como decimos los criollos.


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Publicado el 22 de septiembre de 2026 por Brian.

“Jazz-Band” Latina

Horacio Quiroga


Artículo


En pos de la oda con que a comienzos de la guerra mundial Rudyard Kipling cantó las esperanzas de fusión de Inglaterra y Francia ante la barbarie que representaba el imperio germánico —ha llegado por fin la hora, dijéronse los ingleses, de que esa raza decrépita asimile de nosotros fuerzas vitales. —Este es el momento, repitieron los franceses, de refrescar con una gota salvaje nuestra sangre supercivilizada.

Francia, bien se sabe, no necesitaba energías guerreras, pues el valor ha sido siempre patrimonio de las razas en decadencia. Hacíanle falta ideales más frescos, más próximos, más serios, como la vida cotidiana que marcha a nuestro lado. La ciencia gala no merecía sino elogios. La inteligencia, como el valor, permanecían incólumes.

No pasaba lo mismo con el espíritu, cuya expresión práctica, por decirlo así, se resuelve en la comprensión de la vida, y cuya parte lírica se expande en alas del arte.


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Publicado el 27 de julio de 2026 por Brian.

El Hipnotismo Al Alcance De Todos

Horacio Quiroga


Artículo


Todo el mundo tiene la facultad de hipnotizar.

Pero, si todo el mundo es capaz de hipnotizar, no todos son hipnotizables, y especialmente hasta el punto de hacerles hacer lo que uno quiera. Los Donato, Onoffroff, Conde de Das, que bien se sabían esto, tenían gran cuidado de diseminar por el teatro cuatro o cinco personas de su compañía, bien dominadas ya y excelentes sujetos.

De cien personas hipnotizables, sólo veinte o treinta se dormirán profundamente; los otros llegarán apenas a un grado de torpe somnolencia. Pero lo que se ignora comúnmente es que este último estado es suficiente para la sugestión.


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Publicado el 29 de julio de 2026 por Brian.

Para Los Ciclistas

Horacio Quiroga


Crónica, Artículo


El Viernes 27 de Noviembre pasado salimos en bicicleta con destino a Paysandú. A las 3.40 a. m. emprendemos el viaje. Marchamos a una semiluz peligrosa, pues se confunde mucho la vista. La madrugada está fría y ventosa: Nos preocupa algo la idea de pasar el Daymán; más por suerte encontramos un paisano oficioso que, entre charla y preguntas, nos pasó a remolque con su caballo. Al efecto, hémonos embarcado en un bote con nuestras máquinas. Tardamos diez minutos en pasar y seguimos viaje a las 4 y 40.

El trayecto a Piñeyrúa es tal vez de los mejores caminos que hemos hallado. Pocas ondulaciones y piso firme.

El sol comienza a despejar las nubes y el viento a sentirse con más fuerza. Por desgracia, lo llevamos de frente.

5.20 a. m. —Pasamos por la parada Piñeyrúa. Nuestras máquinas están empapadas de rocío, alcanzándonos el agua a mojar hasta la rodilla.


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Publicado el 23 de julio de 2026 por Brian.

Cuadros

Horacio Quiroga


Artículo, Crónica


Es uno de los tantos días, ayer, mañana, hoy; una hermosa mañana de invierno, con un sol brillante que enloquece a mis chicos después de 15 días de cielo fosco y helado. Bien se ve; mis chicos vienen del bosque del extremo norte. Son dos cachorros de vida libre, que cuesta aclimatar. Algo de vida urbana es preciso, sin embargo.

La mañana es un encanto, pues. Como tengo qué hacer, sujeto a mis chicos en casa, prometiéndoles el paseo para después de mediodía. Y con la orden abrumadora de siempre: "No me pongan los pies en la calle mientras yo no esté en casa". En casa, el tranvía pasa rasando la vereda.

Salgo, pues. Bastante feliz, con un amplio sol, un porvenir lleno de esperanzas, y mis hijos sanos. Nada: ni en la tierra, ni en el cielo, ni en mis recuerdos, ni en el porvenir, y menos en el momento presente, evoca una de esas cosas que hacen contraer las cejas. La dicha de vivir con el corazón en calma como hoy, y a perpetuidad, es evidente como el mismo día de luz.


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Publicado el 29 de julio de 2026 por Brian.

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